La predicación del evangelio original de Cristo, que es el reino de Dios, el cual Jesús restaurará en la tierra en su segunda venida en gloria. Este reino divino traerá, por fin, la paz y la justicia verdadera a este planeta decadente y moribundo.
Por Mario A Olcese (Apologista)
Como seguidores de Jesucristo, es importante conocer con precisión qué evangelio o buenas noticias predicó nuestro Señor Jesús, a fin de imitarlo fielmente sin desviarnos en ningún punto. Recordemos que estamos llamados a seguir sus pisadas, e imitar a Pablo, quien igualmente imitó a Jesús.
Desgraciadamente, son pocas las personas que saben que Cristo vino a proclamar las buenas nuevas del reino de Dios, y los más de los cristianos suponen erradamente que Cristo mismo es el evangelio que debemos creer para ser salvos. Pero Jesús no vino a anunciarse a sí mismo como el evangelio salvador, aunque es verdad que él es la parte más destacable del anuncio del evangelio salvador que es el Reino de Dios. Y es que el reino de Dios tiene un Rey majestuoso y distinguido, que es Cristo, el Señor. Sin este personaje majestuoso no hay posibilidad de que exista un reino igualmente majestuoso.
En buena cuenta, el Rey Jesucristo vino a anunciar, por mandato de Su Padre, el futuro establecimiento del reino de Dios en la tierra, y llamó a la gente a que creyeran en su anuncio o mensaje (el evangelio) extraordinario para ser salvos. Dice en Marcos 1:14,15: Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio…El que CREYERE Y FUERE BAUTIZADO, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (16:16).
Es por eso que nosotros sentimos una gran responsabilidad en ubicarnos bien en las Escrituras, y no omitir ningún pasaje que nos habla del evangelio, especialmente de aquellos pasajes más cruciales o centrales que nos hablan del evangelio con nombre propio (El evangelio del Reino).
Lo curioso del caso es que aunque Jesús llamó a su evangelio, el evangelio del reino de Dios, la mayoría de los cristianos aún lo ignoran o lo omiten por completo, y simplemente dicen que Cristo vino a predicar “el evangelio” y nada más. También muchos cristianos suponen que el evangelio es la Biblia misma, o el Nuevo Testamento, y más precisamente, los evangelios sinópticos. Pero todos estos cristianos están equivocados.
El Reino de Dios: El evangelio
El Reino de Dios es el evangelio que Cristo vino a proclamar por encargo de Su Padre. El dijo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado” (Lucas 4:43). Sin embargo, cuando uno les pregunta a “cristianos renacidos” qué es el evangelio, ellos dicen cualquier cosa, menos el reino de Dios. Y es que estas personas han sido engañadas por falsos maestros y predicadores que se han presentado predicando “otro evangelio” y “otro Jesús” que no se parecen a los originales. Y Jesús ya había advertido que vendrían falsos maestros que engañarían a sus oyentes con anuncios fraudulentos para desviarlos del mensaje salvador. Hoy escuchamos “el evangelio de la prosperidad”, “El evangelio social”, “el evangelio acerca de Cristo”, etc, pero no “el evangelio del reino de Dios”. Esto es una tragedia, y aunque parezca inocuo, es muy tóxico y mortífero. Es necesario retomar el camino correcto que lleva a la salvación. Si tomamos la medicina equivocada nunca nos curaremos. Debemos seguir la receta que vino a indicar el Señor Jesús, nuestro gran médico, sanador y salvador y de seguro seremos sanados y salvados.
Satanás cegó el entendimiento de los incrédulos
El Diablo cegó el entendimiento de los incrédulos para que no les amanezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo (2 Corintios 4:4). Ahora bien, por incrédulos podemos incluir a aquellos cristianos que se niegan a aceptar o a creer que el evangelio verdadero es el reino de Dios, o aquellos que piensan que el reino de Dios sólo incumbe a los judíos y no a los gentiles conversos. Sí, mis amigos, los incrédulos pueden ser los mismos cristianos que dicen ser creyentes, pero que no creen en el reino de Dios como el evangelio. Pero cuidado, hay quienes aun podrían creer en que el reino de Dios es el evangelio, pero que lo interpretan de manera muy distinta a como Cristo y sus apóstoles lo creyeron. Estos caerían igualmente en la categoría de los incrédulos, puesto que creer que el reino de Dios no tiene nada que ver con Israel, y la monarquía davídica restaurada, no es ser un creyente verdadero.
Así que aquí está envuelta una creencia en un evangelio verdadero, único, y original, sin desviaciones, cambios, o alegorizaciones. Es, pues, menester, conservar el evangelio original, y no cambiarlo según nuestro particular parecer. “A la ley y al testimonio, si no hablasen conformen a esto, no les ha amanecido la luz”. Es por eso que debemos averiguar qué creyeron los judíos de los tiempos de Jesús acerca del reino de Dios, y qué fue lo que Cristo vino a confirmar como “promesas hechas a los padres” (Rom. 15:8). Si Jesús vino a confirmar las promesas hechas a los padres, entonces debemos escudriñar cuáles fueron aquellas promesas originales hechas a los padres (Abraham, Isaac, Jacob, y David) y no desviarnos con ideas o prejuicios personales que tanto daño le hacen al anuncio salvador de Jesucristo y sus apóstoles.
Pablo pide que le imitemos
¿Realmente estamos imitando a Pablo, quien igualmente imitó a nuestro Señor Jesucristo? Imitar a Pablo es imitar a Jesús (1 Cor. 11:1), pues Pablo anduvo predicando el mismo evangelio que Cristo introdujo entre sus paisanos.
Pablo predicó el mismo evangelio de Jesucristo
Pablo definitivamente predicó el evangelio de Cristo, el mismo evangelio del reino de Dios, además de su muerte, sepultura y resurrección al tercer día.
Romanos 15:19: con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del EVANGELIO de Cristo.
Romanos 15:29: Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del EVANGELIO de Cristo.
2 Corintios 10:14: Porque no nos hemos extralimitado, como si no llegásemos hasta vosotros, pues fuimos los primeros en llegar hasta vosotros con el EVANGELIO de Cristo.
Gálatas 1:7,8: No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el EVANGELIO de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro EVANGELIO diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.
Pablo predicó el Reino de Dios
El apóstol Pablo predicaba el evangelio de Cristo que es el evangelio del reino de Dios. He aquí los textos que lo demuestran:
Hechos 14:22: confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el REINO DE DIOS.
Hechos 19:8: Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del REINO DE DIOS.
Hechos 20:25: Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el REINO DE DIOS, verá más mi rostro.
Hechos 28:23: Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el REINO DE DIOS desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.
Hechos 28:31: predicando el REINO DE DIOS y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.
Conclusión:
Si Pablo imitaba a Jesús, y nosotros debemos imitarle a él, ¿por qué usted no predica el reino de Dios?