Overblog Todos los blogs Blogs principales Religión y Creencias
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

La predicación del evangelio original de Cristo, que es el reino de Dios, el cual Jesús restaurará en la tierra en su segunda venida en gloria. Este reino divino traerá, por fin, la paz y la justicia verdadera a este planeta decadente y moribundo.

Publicidad

“TODO LO HE LLENADO DEL EVANGELIO DE CRISTO” (ROMANOS 15:19)

“TODO LO HE LLENADO DEL EVANGELIO DE CRISTO” (ROMANOS 15:19)

 

 Por Ingº Mario A Olcese (Apologista) 

 

¿Qué predicaba Pablo como el evangelio?

 

El apóstol Pablo se esmeró en predicar el evangelio de Cristo a las diferentes ciudades a donde él iba, que llegó a decir: “Todo lo he llenado del evangelio de Cristo” (Romanos 15:19). Y en otra ocasión el apóstol Pablo dijo: “si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro (Col. 1:23). Sin duda alguna, aquí Pablo emplea una hipérbole, porque realmente su evangelio sólo llegó al mundo que él conocía, y no necesariamente a todos los rincones de la tierra como la conocemos hoy. Sin embargo, lo que Pablo quería decir era que prácticamente todo el “mundo romano” ya había oído del evangelio de Cristo por su palabra, y la de sus colaboradores.

 

También es interesante encontrar a Pablo discutiendo por tres días de reposo seguidos en una sinagoga judía de Tesalónica, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras. ¿Y qué enseñaba y discutía Pablo en dicha sinagoga de los judíos? Veamos Hechos 17:1-8 para encontrar la respuesta:

 

“Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo. Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá;  a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús.  Y alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas”.

 

Si uno se detiene a examinar lo que Pablo discutía con sus paisanos judíos y también con gentiles que acudían a la sinagoga Judía de Tesalónica, veremos que era sobre el padecimiento, muerte, y resurrección de Cristo de entre los muertos al tercer día, y el anuncio de que Jesús era el Cristo. ¿Y qué querría decir Pablo con eso de que Jesús era el Cristo? Creo que la respuesta está en el mismo verso 8, cuando se les acusa de estar enseñando que “HAY OTRO REY”. Y si hay otro rey, hay también OTRO REINO. Así que cuando Pablo enseñaba que Jesús es el Cristo, él estaba presentando a Jesús como el Mesías esperado, el anhelado rey que restaurará un reino glorioso en la tierra en su segunda venida en gloria. Y los Judíos entendieron esto muy bien, ¡y no se equivocaron! Notemos, sin embargo, que Jesús no comenzó hablándoles de su muerte, sepultura y resurrección al tercer día como hacen muchos hoy día, sino con el evangelio del reino de Dios. Y de hecho sus oyentes y discípulos no creyeron que él moriría y resucitaría al tercer día, pues simplemente lo ignoraban, y no fue sino hasta casi al final de su ministerio que lo supieron, lo entendieron y lo creyeron. Así que si hubo gente que al comienzo creyó en él, fue sólo en su anuncio del reino de Dios, porque el asunto de su muerte, sepultura y resurrección al tercer día permanecía aún oculto.

 

He aquí la evidencia:  

 

“Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre. Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido. Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará. Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía. (Lucas 18:31-34).

 

Poco después, sus ojos fueron abiertos para entender:

 

“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” (Lucas 24:44-47).

 

El evangelio completo que debe ser creído

 

El evangelio completo, por tanto, es el mensaje del reino de Dios, y junto con éste, la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo al tercer día. Estas dos cosas son imprescindibles que todos creamos para ser salvos. Aquí tenemos “el qué” (fe en la meta verdadera del cristiano—el reino de Dios) y “el cómo” (la fe en el sacrificio, muerte y resurrección de Cristo para heredar dicho reino). Y es que si Cristo no hubiera muerto y resucitado, ¡nosotros jamás hubiéramos tenido la oportunidad de resucitar de la tumba para heredar el reino, y eso lo explica muy bien Pablo en 1 Corintios 15.

 

Los primeros cristianos fueron bautizados justamente creyendo en el evangelio del reino de Dios y en las cosas concernientes al nombre y persona de Jesucristo (Hechos 8:12). ¿Pero cuántos hoy han sido bautizados sin saber ni un ápice acerca del reino de Dios? Sí, mis amigos, los pastores y evangelistas animan a sus discípulos a bautizarse, pero ellos no se aseguran antes de que sus iniciados estén bien enterados del evangelio del reino. Simplemente ellos mismos, como líderes, están ciegos, y ya sabemos bien a dónde terminan todos aquellos novicios que son guiados por ciegos.

 

Así que para terminar podemos decir que Pablo “trastornó al mundo entero” de entonces con su mensaje de que Cristo murió y resucitó al tercer día, y que él era el Mesías esperado, el rey del reino de Dios que gobernaría el mundo en reemplazo de los reinos humanos impíos. Este fue su evangelio completo: el Rey, su reino, y su muerte, sepultura y resurrección al tercer día; sacrificio que garantiza nuestra propia resurrección y glorificación en la parusía del rey (Hechos 28:23,20,31).

Publicidad
Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post