La predicación del evangelio original de Cristo, que es el reino de Dios, el cual Jesús restaurará en la tierra en su segunda venida en gloria. Este reino divino traerá, por fin, la paz y la justicia verdadera a este planeta decadente y moribundo.
NUESTROS CUERPOS ANUNCIAN LOS PRINCIPALES IMPERIOS MUNDIALES Y EL VENIDERO REINO DE DIOS
Ingº Mario A Olcese
Cada vez que veo la anatomía humana, observo no sólo una magnífica máquina que trabaja a la perfección, sino también a Dios mismo anunciándonos lo porvenir hasta el establecimiento de su reino.
La Biblia nos dice que el reino de Dios fue preparado para los fieles desde la creación o fundación del mundo, y esto significa que en la mente del Creador ya estuvo preparando la morada final y eterna de aquellos que serían sus hijos. Dice Jesús: “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino PREPARADO para vosotros desde la fundación del mundo” (Mateo 25:34).
Sí, mis amigos: muy pocas personas saben que nosotros reflejamos y anunciamos un plan divino con nuestros cuerpos, compuesto de una cabeza, un tronco con dos brazos, caderas, y las dos piernas y pies con diez dedos exactamente.
Recordemos que el profeta Daniel tuvo que afrontar el desafío de revelarle y explicarle al rey Nabucodonosor un sueño que éste tuvo y que no recordaba, y que lo había perturbado en gran manera hasta el punto de atemorizarlo. En ese sueño perturbador el rey vio una estatua enorme de una figura humana completa, compuesta de varios metales distintos. He aquí lo que le dijo Daniel al rey sobre su sueño y su significado (Daniel 2:36-45):
“Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey. 37. Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro. Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra. Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo. Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido. Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil. Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro. Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación”.
Vemos pues que Daniel le explicó al rey lo que significaba cada parte del cuerpo de la imagen colosal que soñó, desde la cabeza hasta los diez dedos de los pies. Es decir, en esa imagen humana colosal soñada por Nabucodonosor está la historia de los grandes imperios, incluyendo, por supuesto, la venida del último gran imperio universal: El reino de Dios. Sí, nuestro cuerpo proclama la futura victoria del reino de Dios sobre los reinos de este mundo, y muy pocos parecen darse cuenta de ello. Somos, por decirlo de alguna “profetas andantes”, que proclamamos a diario lo que Dios tiene preparado para la humanidad.
Definitivamente nuestros cuerpos no sólo proclaman a un maravilloso Creador-Diseñador, sino que también nos revelan Sus planes futuros proyectados para nosotros, hechos a su misma imagen y semejanza.
Conclusión:
La historia ha demostrado que la imagen colosal soñada por el rey Nabucodonosor ha venido cumpliéndose con asombrosa precisión en los últimos 25 siglos, aunque aún resta que se cumpla la última etapa de esta imagen humana que corresponde a los dos pies de barro y hierro.
Estas profecías no sólo muestran ser precisas, sino que demuestran que detrás de ellas hay un Profeta omnisciente que sabe lo porvenir, hasta en los detalles más mínimos, y que es el Creador-Dios. Nosotros somos la prueba de que Dios existe y que vive y traza la historia.