La predicación del evangelio original de Cristo, que es el reino de Dios, el cual Jesús restaurará en la tierra en su segunda venida en gloria. Este reino divino traerá, por fin, la paz y la justicia verdadera a este planeta decadente y moribundo.
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” (Rom 8:14-17)
La Biblia dice que nosotros hemos recibido un espíritu de adopción. Por este espíritu clamamos “Abba Padre”. Abba quiere decir papito, que es una relación muy profunda, sin duda. Dios nos da su Espíritu para que tengamos una profunda relación con el Padre. Notemos, además, que Pablo dice que aquellos que no tienen el espíritu de Dios están en temor, por estar en condición de esclavos, porque no han sido adoptados como hijos Suyos para que clamen “Abba, Padre”. Aquí hay, pues, dos polos opuestos: ser un esclavo lleno de temor e inseguridad, o ser un hombre libre, confiado, en la condición de hijo y heredero del Padre.
Es claro que nadie quiere estar en una condición de un mero esclavo que no tiene parte en la mesa familiar, sino sólo como un sirviente sumiso sin derecho alguno de participar de los bienes del Amo. Dios, el Padre, es el Padre de todos los creyentes, y así lo dice Pablo: “Un Dios y Padre de Todos” (Efesios 4:6).
Creo que es muy triste cuando escuchamos a algunos detractores afirmar que no todos los creyentes son hijos de Dios, a pesar de que ellos llaman a Dios mismo, “Padre celestial” en sus prédicas y plegarias, sin ningún prejuicio o temor.
Y es que creemos que es imposible que nuestro amado Dios no sea, al mismo tiempo, nuestro Padre también. Los paganos tienen sus dioses a quienes adoran y temen, pero esos dioses no son como padres para ellos. A pesar de esto, los Testigos de Jehová siguen sosteniendo que Dios tiene sólo 144,000 hijos, y no así el resto de sus fieles. Es decir, la gran mayoría de los Testigos de Jehová no han sido adoptados por Dios, y por tanto, aún están en la condición de esclavos atemorizados, inseguros y sin derechos.
Es importante que los devotos vean a Dios como un verdadero Padre amoroso y preocupado por sus hijos, y no como un Amo frío, indolente, distante, severo, implacable e intolerante. Por otro lado, el verdadero Dios desea que seamos parte de su familia, y eso implica acercamiento, comunión íntima, y seguridad total, sin temores de ninguna clase. Así, pues, la Biblia presenta a Dios en múltiples pasajes como “Dios y Padre”. Ningún creyente convertido puede tener al Dios de la Biblia que no sea también Padre. Si alguno tiene verdaderamente a Dios de las Santas Escrituras, esa persona es automáticamente un hijo Suyo. Aquel individuo que no es un hijo de Dios no puede tener un Padre celestial, y por tanto, está en la condición de bastardo.
En2 Juan 1:9, leemos: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al PADRE y al Hijo”.
Nótese que Juan dice que aquel que tiene a Dios Padre es el que persevera en la doctrina de Cristo. En otras palabras, el que persevera en la doctrina de Cristo, ése realmente tiene a Dios y tiene al Padre. También significa que el perseverante en la doctrina de Cristo es un hijo de Dios y hermano de Cristo.
Veamos algunos pasajes que nos convencen de que todos los creyentes tenemos a un Dios que es también Padre:
En1 Juan 2:1, el apóstol Juan, escribe: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el PADRE, a Jesucristo el justo”.
Este pasaje nos dice que si pecamos, tenemos abogado para con el Padre, a Jesucristo, el justo. Y esta promesa no es sólo para algunos cristianos, sino también para todos aquellos, que siendo conversos, pecan contra el Padre. Jesús es nuestro Abogado para con el Padre, y esto que quiere decir que los creyentes que pecan son necesariamente hijos del Padre celestial.
En1 Juan 2:15, el apóstol Juan dice: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del PADRE no está en él”.
Si un creyente ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Y aquí Pablo no está hablando de sólo una “clase” de Cristianos, sino de todos los creyentes. Cualquier creyente que ama más el mundo, simplemente el amor de Dios, Su Padre, no está en él.
En1 Juan 2:23, Juan dice: “Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al PADRE. El que confiesa al Hijo, tiene también al PADRE”.
Aquí Juan dice que el que confiesa al Hijo tiene también al Padre. Así que si uno quiere tener un Padre que es Dios, y convertirse en Su hijo, uno tiene que confesar al Hijo. Sin duda alguna, no hay cristiano que rehúse confesar al Hijo, salvo que se acobarde ante la amenaza de muerte o persecución.
EnEfesios 5:20Pablo dice: “Dando siempre gracias por todo al Dios y PADRE, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.
Así que si nosotros damos gracias a Dios por todo, estamos dándole gracias también a nuestro Padre. Los Testigos de Jehová dan gracias a Dios por todo, sean “ungidos”, o no. Esto significa que todos ellos están agradeciéndole al mismo Dios, que es también el Padre de todos ellos.
En2 Tesalonicenses 1:1,2 Pablo escribe lo siguiente: “Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro PADRE y en el Señor Jesucristo. Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro PADRE y del Señor Jesucristo”.
Aquí Pablo dice que Dios es el Padre de toda la iglesia en Tesalónica. Es decir, todos los fieles en la congregación de Tesalónica eran hijos del Padre celestial, sin excepción alguna.
Dice Pablo enGálatas 1:4, lo siguiente: “El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y PADRE”
Notemos que Pablo dice que la voluntad de Dios, quien es también nuestro Padre, es nuestra liberación del presente mundo malo. Aquí Pablo no está hablando a una clase de cristianos, sino a todos los cristianos. Dios, el Padre, ha querido que todos los fieles sean liberados del presente mundo malo. ¿Acaso dirán los Testigos de Jehová que sólo los “ungidos” (144,000) han sido liberados del presente mundo malo por el Padre de todos?
Realmente todos los creyentes son hijos de Dios, hermanos de Cristo, y miembros de la familia del Padre celestial. Decir lo contrario es simplemente una herejía de marca mayor.