La predicación del evangelio original de Cristo, que es el reino de Dios, el cual Jesús restaurará en la tierra en su segunda venida en gloria. Este reino divino traerá, por fin, la paz y la justicia verdadera a este planeta decadente y moribundo.
Escrito por Rubén
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Lo primero que quiero dejar en claro es que cuando hablo de política no me estoy refiriendo a la politiquería ni a la política partidista, tan caída en descrédito y corrupciones en todo el mundo, sino que estoy tomando el sentido literal de la palabra “política” como el arte de gobernar los pueblos. En este contexto, entonces, estoy diciendo que el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo es la única alternativa verdadera y coherente de gobierno en todas las instituciones humanas y divinas. Cuando no entendemos el verdadero evangelio pensamos que sólo es una alternativa religiosa donde me sumo a alguna organización para encontrar una terapia que me ayude a vivir un poquito mejor, con mayor comprensión del mundo que me rodea, con más amistades y un buen paño de lágrimas en mis aflicciones cotidianas. Pero el Evangelio es mucho más; de hecho, es la expresion terrenal del gobierno universal de Dios, y es precisamente por esta razón que Jesús nunca anunció un paño de lágrimas, sino un verdadero reino instalado en la tierra, donde el Señor y dueño es El.Los antiguos lo entendieron muy bien y respondieron a este llamado radical y total, de dejar todo en sus manos (voluntad, bienes, familia, tiempo, etc). Recordemos que el llamado que les hizo a los primeros discípulos fue a ser pescadores de hombres y no unos simples “ganadores de almas” (hoy ganamos las almas, pero el cuerpo y la mente siguen haciendo su propia voluntad). Cuando hablamos de pescar hombres para Cristo estamos hablando de un evangelio integral donde el nuevo hijo entrega todo lo que es y todo lo que tiene a su Señor: vida, casa, hijos, talentos, dinero, etc. El entender esta tremenda verdad, que Jesucristo debe ser Señor y no un simple salvador, es y ha sido, durante toda la historia de la iglesia verdadera, la causa de persecución en cualquier lugar donde se haya hecho esta aseveración. En Roma, por ejemplo, el anunciar a Cristo como el Señor fue toda una revolución porque se estaba anunciando la presencia de un nuevo gobernante. Si solamente se hubiera predicado a Cristo como parte de una nueva religión no habría causado ningún problema porque Roma era politeísta (aceptacion de muchos dioses), pero cuando las autoridades supieron que este Jesús era dueño de la voluntad, de la familia, de los bienes, entonces el imperio se vio amenazado, porque este Jesus tenía una influencia diaria e integral en la vida de sus discípulos. Es en este sentido que la predicacion de la verdad cobra toda una expresión politica, porque adquiere su verdadero énfasis de reino, de gobierno. Obviamente que éste es el único evangelio que deberíamos anunciar.Pero inevitablemente surge una pregunta: ¿Que evangelio estamos predicando, entonces?Honestamente debo señalar que hay muchas expresiones espirituales que se anuncian por aquí y por allá, con tintes de evangelio, con algunos énfasis en determinados aspectos escriturales, pero la mera verdad es que vemos mucho humanismo en todo lo que se hace. Y cuando digo humanismo me estoy refiriendo a la corriente filosófica que propugna la supremacía del hombre en la tierra: Hombre centro del Universo. Entonces vemos todas estas expresiones “espirituales” diciéndote cómo te vas a volver millonario con Cristo, cómo vas a vivir siempre feliz, cómo vas a parar de sufrir, cómo vas a ser líder de multitudes, y comienzas a ver que todo esto apunta a las motivaciones mas carnales del corazón: egoísmo, orgullo, codicia, ambición, etc., en vez de llevarte a ser cada día más parecido a este maravilloso maestro que nos ha ofrecido su reino, haciendo que se exprese el amor, el compromiso, la santidad, la humildad, la obediencia.Yo no creo en un evangelio a la medida de mis necesidades, donde toda la liturgia gira en torno a mi sanidad, a mi prosperidad, a mi liberación, a mi unción, a mi milagrito semanal, sino que creo en un evangelio donde El es el que es gobernante, más allá de mis aflicciones domésticas, y creo en ese anuncio de reino porque ese es el evangelio que hará que Cristo vuelva. El mismo así lo aseveró cuando dijo:”…cuando este evangelio del reino fuere predicado como testimonio a todas las naciones entonces vendrá el fin…”. Este es un evangelio que nos pone a gobernar nuestras vidas, nuestras familias, nuestras ciudades, nuestras naciones. Es por amor a este evangelio que sacamos a los politicos corruptos de los puestos de liderazgo y rogamos que los ocupen hombres sabios, temerosos de Dios (el principio de la sabiduría es el temor de Dios). Es por este reino de Dios que queremos que nuestros hijos estudien y lleguen lejos para que un día gobierne Dios (en Cristo) nuestras naciones a través de estos hijos preparados en el arte de gobernar los pueblos, como Dios manda para su reino futuro. |