Por Ingº  Mario A Olcese (Apologista)

El reino de Cristo y sus asociados

Sin duda el Señor Jesucristo vino al mundo hace dos mil años para predicar el reino de Dios. El No vino para reclutar a vasallos para su reino sino a reyes que gobernarían con él el mundo de la era venidera, la era de la justicia y de la paz duraderas.

Cuando un político forma su partido, y busca prosélitos, lo hace para contar con lo mejorcito de los ciudadanos reclutados, para que lo ayuden a administrar su gobierno en la eventualidad de ganar las elecciones presidenciales. Esos prosélitos no serán meramente ciudadanos del país regido por el líder, sino que serán los otros líderes que ejercerán poder y autoridad sobre las masas, ejerciendo como si fueran sus ministros de Estado.

En Lucas 22:29,30, Jesús les dice a sus doce discípulos: “Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, 30 para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel”. Sin embargo, el apóstol Pablo alentaba a los cristianos gentiles que padecían las mismas pruebas y tribulaciones con la misma esperanza de reinar con Cristo en su reino y gloria.

1 Pedro 5:9,10, dice: “Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”.

1 Tesalonicenses 2:12: y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su REINO Y GLORIA.

2 Timoteo 2:12: Si sufrimos, también REINAREMOS con él; Si le negáremos, él también nos negará.

Si la promesa para reinar con Cristo era sólo para los apóstoles, o para los judíos fieles, entonces Pablo se equivocó al extender la promesa de reinar con el Señor a todos los cristianos que sufrían por Cristo.

Animar a los cristianos con una promesa de ser simplemente súbditos o vasallos de un reino, muy lejos de la presencia del rey, no hubiera sido tan estimulante o halagüeña como aquella de ser parte de la realeza misma y reinar con un rey.

Los santos juzgarán o gobernarán el mundo

El apóstol Pablo, escribiéndoles a cristianos en Corinto, les dice algo muy interesante que muchos no lo han analizado con la suficiente detenimiento. El dice que los santos, es decir, los creyentes en general, han de juzgar (gobernar) el mundo. He aquí el pasaje crucial:

1 Corintios 6:1,2 ¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?

Nótese que los santos que juzgarían o gobernarían el mundo eran precisamente aquellos cristianos que no sabían juzgar cosas pequeñas entre ellos, y que erróneamente acudían a las autoridades civiles para encontrar una solución a sus diferencias personales. Estos eran cristianos que todavía les faltaba sabiduría, pero aún así estaban designados a juzgar cosas mayores en el reino de Cristo. Alguno pensaría que el cargo de jueces o gobernantes recaería sobre los mejores cristianos, pero aquí tenemos a cristianos que tenían imperfecciones censurables, destinados, sin embargo, a ser los jueces o gobernantes en la era venidera.

Daniel vislumbró el día en que todos los santos del Altísimo reinarían con Cristo en su reino milenial, cuando escribió lo siguiente:

Daniel 7:18: “Después recibirán el reino LOS SANTOS del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre”.

Daniel 7:22: “hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a LOS SANTOS del Altísimo; y llegó el tiempo, y LOS SANTOS recibieron el reino”.

Daniel 7:27:  “Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de LOS SANTOS del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”.

Pero los santos no son aquellos devotos que los católicos canonizan después de muertos, ni tampoco son sólo aquellos llamados “ungidos” de los Testigos de Jehová. Los santos son en realidad TODOS los creyentes que viven en santidad, aquellos que han lavado sus ropas en la sangre del cordero. La Biblia dice que la iglesia o congregación cristiana es santa.

1 Corintios 14:33:  “Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de LOS SANTOS”.

Efesios 4:11,12: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”.

Es claro, entonces, que siendo la iglesia santa, y cada uno de sus miembros santos, deban todos éstos reinar con Cristo en su reino en la era venidera. Afirmar, como lo hacen los Testigos de Jehová, que la mayoría de los miembros de las congregaciones (la llamada “grande muchedumbre”) no tendrán el privilegio de reinar con Cristo, sino sólo de participar como los súbditos o vasallos del reino, contradice frontalmente las enseñanzas inspiradas de las Escrituras.

Cristianos del primer siglo que ya se creían reyes en funciones

Es interesante leer todo el capítulo 4 de 1 de Corintios, especialmente el verso 8, que dice:

Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!

¿Pero por qué fue tan irónico con aquellos cristianos de Corinto al decirles “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!

En primer lugar, es muy evidente que los primeros cristianos tenían la expectativa de reinar con Cristo, y los corintios no eran la excepción. Ellos no estaban pensando en ser meros súbditos o vasallos de un reino divino, sino convertirse en verdaderos reyes que dominarían con los apóstoles, y Cristo como el Rey de reyes.

Aquí observamos que los corintios querían llevar una vida cómoda, sin perturbaciones, no querían sufrir por el evangelio de Cristo, estaban conformes con su vida cómoda de príncipes de la iglesia, y Pablo les tiene que decir algo así como: ¿Quieren ya cosechar sin haber primero sembrado? Nosotros nos rompemos por Cristo y su evangelio, pero ustedes se dan la buena vida pretendiendo ser autoridades o príncipes en este mundo, algo parecido como ocurre con los llamados príncipes de la iglesia católica que dicen estar ya reinando en el reino de Cristo sobre el mundo inconverso.

Los fieles y justos recibirán Autoridad sobre las Naciones

Job 36:7: No apartará de los justos sus ojos; Antes bien con los reyes los pondrá en trono para siempre, Y serán EXALTADOS.

Lucas 19:17: El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás AUTORIDAD sobre diez ciudades.

Estamos finalmente llamados a tener autoridad sobre las naciones, y así también se nos dice en el libro de Apocalipsis, como cerrando con broche de oro toda la esperanza de los vencedores.

Apocalipsis 2:26,27: Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las NACIONES y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre;

Apocalipsis 3:21: Al que venciere, le daré que se siente conmigo en MI TRONO, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

No debemos descuidar una salvación tan grande

Lucas 6:21-23: Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.  Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.

Hebreos 10:35: No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande GALARDÓN

Hebreos 2:3: ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una SALVACIÓN TAN GRANDE? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron.

El Señor nos dio grandísima promesas

2 Pedro 1:4: “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y GRANDÍSIMAS PROMESAS, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”.

¿Serían grandísimas las promesas de ser tan sólo vasallos o súbditos de un reino, estando lejos del Señor y Rey, sin autoridad o poder real sobre las naciones en el era milenial? ¡No lo creo!

Llamados a ser los primeros (primados) en el reinado de Cristo

Lucas 13:28-30: “Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Y he aquí hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros”.

Llamados a tener reposo en la presencia del Señor

2 Tes. 1:5-12: “Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,  en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;  los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su podercuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros). Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo”.

Todos los que se acercan al Señor estarán con él

Juan 6:44: Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le TRAJERE; y yo le resucitaré en el día postrero.

Juan 17:24: Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén CONMIGO, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

Noten ustedes que si hemos venido a Jesús, y él nos ha recibido, es porque el mismo Padre así lo quiso en su misericordia. Entonces Jesús dice que aquellos que llegaron a él porque Su Padre se los trajo, estarán con él donde él estará y verán su gloria.

Buscando gloria, honra e inmortalidad con Cristo

Romanos 2:7: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan GLORIA y honra e inmortalidad,

Romanos 2:10: pero GLORIA y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego;

Romanos 8:18: Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la GLORIA venidera que en nosotros ha de manifestarse.

1 Corintios 2:7: Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra GLORIA

2 Corintios 4:17: Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de GLORIA;

Colosenses 3:4: Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en GLORIA.

1 Tesalonicenses 2:12: y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y GLORIA.

2 Tesalonicenses 1:9: los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la GLORIA de su poder,

2 Tesalonicenses 2:14: a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la GLORIA de nuestro Señor Jesucristo.

2 Timoteo 2:10: Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con GLORIA eterna.

Hebreos 2:10: Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la GLORIA, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

1 Pedro 5:1: Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la GLORIA que será revelada:

1 Pedro 5:4: Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de GLORIA

1 Pedro 5:10: Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su GLORIA eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

1 Corintios 15:53: Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de INMORTALIDAD.

2 Timoteo 1:10: pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la INMORTALIDAD por el evangelio.