Una de las enseñanzas tradicionales de las iglesias cristianas (católica y protestantes por igual) es que Cristo prometió a sus fieles seguidores una estadía eterna en el cielo como galardón por su fidelidad. Sin embargo, cuando nos ponemos a investigar en la Biblia dónde se enseña exactamente eso, simplemente no lo encontramos por ningún lado. De hecho, la verdad es totalmente lo opuesto. Jesús enseñó que los mansos heredarán la tierra y que los justos jamás serán removidos de ella (Mateo 5:5; Sal. 37:29; Prov. 10:30; 11:31).

Por otro lado, Jesús enseñó busquemos y pidamos constantemente por la venida del reino a la tierra en nuestras oraciones diarias (Mat. 6:10,33). Esto simplemente quiere decir que la meta del cristiano auténtico no es el cielo sino el reino de los cielos, el cual se establecerá en la tierra, para que así se haga la voluntad de Dios en este planeta enfermo, tal como se hace en el cielo.

¿Pero están las iglesias pidiendo y esperando que venga el reino de Dios a la tierra para que se haga la voluntad de Dios finalmente en ella? Pues parece que no, ya que están anunciando la destrucción de este planeta y el traslado de los salvos al cielo para que moren eternamente con Dios y su Hijo. 

 

 
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