Muchos Cristianos suponen que toda vez que la Biblia nos habla del reino celestial, del llamado celestial, de la habitación celestial, de los lugares celestiales, de la ciudad celestial, del don celestial, de la Jerusalén celestial, y del cuerpo celestial, siempre nos quiere decir que Dios nos está prometiendo vivir en el cielo con Él y Su Hijo. Esta creencia del cristianismo  tradicional es un error de concepto como lo pasaremos a demostrar a continuación…