Friday 20 august 5 20 /08 /Ago 18:32

 

UNA SALVACIÓN PENDIENTE PREPARADA PARA MANIFESTARSE EN EL TIEMPO POSTRERO (1 PEDRO 1:5)

 

¡Esta es una información valiosa que no encontrará usted en ningún otro blog cristiano, pues carecen de esta maravillosa revelación bíblica!

 

¡La Salvación futura que pocos aún entienden!…

 

Estimados amigos, el apóstol Pedro escribió lo siguiente a los creyentes del Señor: “que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la SALVACIÓN que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero! (1 Pedro 1:5). Sí, mis correligionarios, aquí hay una salvación que alcanzaremos cuando sea manifestada en el día postrero. Con esto queremos decirle que nadie puede gritar a voz en cuello que ya es salvo y que sólo espera irse al cielo al momento de morir. Aquí Pedro nos habla de una salvación escatológica, futura, aún no consumada en nosotros, y que podremos recibir si mantenemos la fe incólume.

 

 Pues bien, ¿qué cosas se manifestarán en el día postrero, según las Escrituras? Sin duda el Señor Jesucristo es quien se manifestará para salvar a los que le esperan. Esto está revelado en Hebreos 9:28, donde leemos: Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para SALVAR a los que le esperan. ¿Notó usted lo que dice aquí? Aquí dice que Cristo volverá para salvar a los que le esperan. Pero cómo, ¿acaso no fuimos salvos al momento de “recibirlo” a él por fe o cuando creímos en su evangelio? ¿Cómo es que Jesús volverá nuevamente para salvar a los que le esperan?

 

 Algunos han interpretado estas palabras como que Jesús vendrá a salvarnos del anticristo y de la gran tribulación que éste provocará,  raptándonos “secretamente” de la tierra y llevándonos al cielo mientras el anticristo hace de las suyas durante su gobierno satánico de siete años. ¿Pero es esta idea demostrable con las Escrituras? ¿Realmente Jesús nos salvará de la gran tribulación y del anticristo a través de un traslado secreto al cielo? Veamos los hechos!

 

 En Mateo 24:29,30 Jesús fue diáfanamente claro cuando reveló que él vendría personalmente al mundo (su parusía) DESPUÉS de la gran tribulación de aquellos días finales. He aquí lo que dice el pasaje en cuestión: E inmediatamente DESPUÉS de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”. Así que ateniéndonos a lo que Jesús dice, él viene DESPUÉS de la tribulación de aquellos días, y no antes, como muchos aún creen.

 

Crecer para ganar la salvación es Crecer para ganar el Reino

 

Pedro dice: desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para SALVACIÓN (1 Pedro 2:2). Aquí Pedro habla de CRECER para salvación. Esta es una salvación para gente que ha llegado a ser “grande” y “madura”, espiritualmente hablando, es decir, para creyentes que han CRECIDO, y que han logrado la perfección y la estatura de Cristo. El mismo apóstol Pedro hablará un poco después de este mismo crecimiento o desarrollo que será necesario alcanzar— ¿para qué? ¡Para  entrar en el REINO! ¿Cómo lo sabemos? Pues he aquí la sorprendente evidencia que los dejará asombrados. Dice Pedro a estos mismos hermanos: vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 1:5-11). Observe que Pedro dice que el creyente debe crecer para obtener LA SALVACIÓN, o lo que es lo mismo decir, para que se le otorgue amplia y generosa entrada en EL REINO eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

 

 Así que la SALVACIÓN escatológica NO tiene que ver con escapar de este mundo hacia el cielo para evitar la gran tribulación del anticristo, sino con la ENTRADA AMPLIA Y GENEROSA EN EL REINO DE JESUCRISTO que se manifestará en su venida en gloria, después de la gran tribulación.

 

 Salvación es vida eterna en el Reino

 

 Esa SALVACIÓN escatológica es la salvación del reino, es decir, la que trae el reino prometido. En primer lugar, en Mateo 25:31,34, Jesús dice: “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, ENTONCES SE SENTARÁ EN SU TRONO DE GLORIA…Entonces dirá a los de su derecha: Venida, benditos de mi Padre, HEREDAD EL REINO preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. ¡Esta es la salvación que Cristo trae—¡el poder entrar en su reino prometido con vida eterna! Esto concuerda con Hebreos 9:28, perfectamente. También concuerda con la petición del joven rico, cuando éste le pregunta a Jesús qué debía hacer para ganar LAVIDA ETERNA, y en donde también Jesús dice que difícilmente entrará un rico en el REINO DE DIOS, y en respuesta los discípulos exclaman: ¿Quién, entonces podrá ser SALVO”? (Mateo 19:16-25). Aquí, en estos versos 16-25 de Mateo 19, se conjugan LA VIDA ETERNA, EL REINO DE DIOS, y  LA SALVACIÓN

 

 Entonces LA SALVACIÓN ESCATOLÓGICA se resume muy claramente con esta locución muy simple: Es ‘entrar en el reino de Dios con vida, poder y gloria eternas’.

También es interesante leer cómo Juan vislumbra la venida de la SALVACIÓN con la misma venida del REINO de Cristo a la tierra. Estas son sus palabras: “Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: AHORA ha venido la SALVACIÓN, el PODER, y el REINO de nuestro Dios, y la AUTORIDAD de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche” (Apocalipsis 12:10). Los creyentes deben comprender que aún no son íntegramente salvos. Y aunque es cierto que Cristo nos salvó de nuestros pecados pasados al morir en la cruz por nuestros pecados, hay aún una SALVACIÓN FUTURA POR LA CUAL DEBEMOS TODOS ESTAR TRABAJANDO. Dice Pablo: “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12).

 

 La Salvación, la gloria eterna, y el Reino

 

 El apóstol Pablo igualmente asocia la SALVACIÓN con la GLORIA eterna. Así, pues, para Pablo, hablar de la obtención de la GLORIA es hablar acerca de la obtención la SALVACIÓN y viceversa. Dice Pablo, así: “Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la SALVACIÓN que es en Cristo Jesús CON GLORIA ETERNA” (2 Timoteo 2:10).  Y también hablar de la GLORIA es hablar del REINO (Véase 1 Tes. 2:12, y comparar Mateo 20:21,22 y Marcos 10:35-27).  Por tanto, podemos decir que hablar de ganar la SALVACIÓN es hablar de ganar el REINO DE DIOS. Y entrar o heredar el reino es entrar y heredar la salvación.

 

 La Salvación, el Reino, y la vida eterna son llamados “HERENCIAS”

 

 Ahora bien, tomen nota del siguiente punto que quiero declararles: La Biblia habla de HEREDAR LA VIDA ETERNA, LA SALVACIÓN Y EL REINO…y esto es correcto porque ESTOS VOCABLOS SIGNIFICAN LO MISMO. A continuación verán la siguiente evidencia de la herencia prometida:

 

 A).- Herencia de la salvación:

 

 Hebreos 1:14: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán HEREDEROS DE LA SALVACIÓN?”

 

 B).- Herencia del Reino:

 

Santiago 2:5: “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y HEREDEROS DEL REINO que ha prometido a los que le aman?”

 

Mateo 25:34: “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, HEREDAD EL REINO preparado para vosotros desde la fundación del mundo”.

 

C).- Herencia de la vida eterna:

 

Marcos 10:17: Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para HEREDAR la vida eterna?

 

Resumen:

 

En buena cuenta, cuando Pablo dice a los Hebreos (9:28) que “Jesús volverá por segunda vez para SALVAR a los que le esperan”, o cuando Pedro dice en 1 Pedro 1:5 que hay una “SALVACIÓN que está preparada para ser manifestada en el día postrero”, lo que están diciendo es que a los creyentes les espera UNA AMPLIA Y GENEROSA ENTRADA EN EL REINO DE DIOS CON VIDA ETERNA, PODER Y GLORIA, cuando Su Señoría, Jesucristo, el Rey de los reyes, regrese por Segunda vez en toda su Majestad y poder desde los cielos a la tierra para restaurar el reino davídico prometido.

 

El apóstol Pablo dice, además: “Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús POR MEDIO DEL EVANGELIO (Efesios 3:6). Es decir, la fe en el evangelio (buenas noticias) del Reino y en la obra vicaria de Cristo,  hacen posible que los creyentes puedan coparticipar con Cristo de su trono, de su gloria, de su poder, y de la inmortalidad. Por eso Pablo a los Romanos les dice que el evangelio de Cristo (Su reino y su obra vicaria) es poder de Dios para SALVACIÓN a todo aquel que lo cree, al Judío primeramente, y también al Griego.” (Romanos 1:16).

 

Comentario final:

 

Desgraciadamente, una infinidad de “creyentes” no logran aún entender lo que es la SALVACIÓN escatológica, y suponen que ya están completamente salvos y que nunca podrán perder su redención. Estas personas no tienen ni la menor idea de que aún hay que ocuparse de una SALVACIÓN en ciernes, y trabajar duro para obtenerla de manera definitiva y completa (Apo.2:3; Fil. 2:16; Juan 6:27).

 

Además, debo confesarles que es sorprendente que muchos que se enorgullecen de ser Cristianos no tienen una idea cabal de lo que es el reino de Dios, y no le dan la importancia que merece este tema central de la Biblia. No logran convencerse de que deben buscar, no “el reino EN los cielos”, sino “el reino DE los cielos”.

 

Sin el mensaje del reino se haría imposible entender el programa de Dios para la salvación de la raza humana. Sin este mensaje la tierra no tendría ningún futuro, y menos aún, sus habitantes. Definitivamente el reino de Dios es la esperanza de la congregación Yahweh, o de Sus hijos adoptivos. Estos hijos son también  llamados herederos y coherederos con Cristo de las promesas que fueron decretadas a los padres de la fe del Antiguo Testamento. Pero para sorpresa nuestra, las iglesias de hoy parecen darle más importancia a lo que dice el NT y relegan el AT a un segundo plano como si fuera una colección de libros cuasi obsoletos, o simplemente una colección de libros históricos de un pueblo rebelde y repudiado por sus continuas infidelidades. Nada más equivocado, pues no podríamos entender el reino de Dios sin la ayuda de lo que se ha venido a llamar el “Antiguo Testamento”. Ambos, el Antiguo y el Nuevo Testamentos, se complementan perfectamente.

 

Es por eso mi insistencia y perseverancia por anunciar el reino de Dios, porque sé que este mensaje es el evangelio o Buenas Nuevas de salvación que el Padre diseñó de antemano y que encargó a Jesús para que lo anunciara a su pueblo, y luego a los gentiles a través de Pablo (Lucas 4:43). Sin la fe en este anuncio salvador, nadie púede afirmar que ha creído a Cristo, es decir, en el plan divino de salvación para la humanidad (Mr. 1:1,14,15).

 

Termino diciendo que cuando hablamos de salvación, no sólo hablamos de que Dios nos salvó de la condenación eterna, sino que también hablamos de que hemos “sido trasladados (por la fe) al reino de Dios” (Col. 1:13), el cual se hará realidad en la parusía (Mt. 25:34), cuando el Mesías Jesús nos otorgue la vida eterna, la gloria, y el poder (por la resurrección o transformación), e instaure la justicia y paz perdurables en el mundo al destituir al diablo y su gobierno impío, y restaure el anhelado reino de Dios con Su autoridad y la de sus ungidos o elegidos.

 

www.apologista.wordpress.com

 

Por apologista
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Sunday 15 august 7 15 /08 /Ago 03:02

 

¿VA A SER EL CIELO NUESTRO HOGAR ETERNO?

Este artículo contiene algunas fallas, porque ha sido traducido automáticamente por Google Translator. Pero en general está batante claro…¡así que no se lo pierdan!

Fuente:

http://www.herealittletherealittle.net/index.cfm?page_name=Heaven

Una de las doctrinas centrales del cristianismo es la enseñanza  de que los creyentes pasarán la eternidad en el cielo. Numerosos himnos se han escrito sobre las celestes ” calles de oro ” que se pasean en el más allá. Junto con el concepto trinitario de la Divinidad , la doctrina de ir al cielo es una de las creencias fundamentales del cristianismo tradicional .

 

Sin embargo , no se enseña tal doctrina en el Antiguo Testamento. Esta enseñanza se basa exclusivamente en pasajes del Nuevo Testamento. Los Evangelios Sinópticos afirman que nuestra tesoro está en el cielo:

  Mateo 6:19 ” No se deben colocar os hagáis tesoros en la tierra , donde la polilla y el orín corrompen , y donde ladrones minan y hurtan ; 20, pero establecer para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan . 21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará tu corazón también . “(RV)

Mateo 19:21 Jesús le dijo : “Si quieres ser perfecto, anda , vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo, Y ven y sígueme . “(RV)

Marcos 10:21 Entonces Jesús , mirándole , le amó y le dijo: ” Una cosa te falta : Anda, vende cuanto tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo, Y ven y tomar la cruz , y sígame . “(RV)

Lucas 18:22 Entonces Jesús, oyendo estas cosas , él le dijo: ” Aún te falta una cosa. vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo, Y ven y sígueme . “(RV)

Otros pasajes hablan SUPUESTAMENTE de nuestra recompensa que es en el cielo:

MATEO 5:11 Bienaventurados sois cuando os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo por causa de mí . 12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en el cielo, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros . “(RV)

Lucas 6:20 En cuanto a sus discípulos , dijo: ” Bienaventurados vosotros los pobres , por vuestro es el reino de Dios. 21 Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque serán saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis , porque reiréis . 22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrecen, cuando se excluye que los insulten y rechazar su nombre como malo , por causa del Hijo del Hombre. 23 Alegraos ese día y salten de gozo, pues vuestro galardón es grande en el cielo. Para ello es cómo sus padres a los profetas. (NVI)

Los discípulos se les dijo que sus nombres fueron escritos en los cielos:

Lucas 10:19 ” He aquí, yo os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo , y nada por todos los medios hacer daño. 20 Pero no os regocijéis de que los espíritus están sujetos a usted, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en el cielo. “(RV)

HEBREOS 12:22 Pero tú habéis acercado al monte Sión, a la ciudad del Dios viviente , la Jerusalén celestial , para una compañía de muchos millares de ángeles , 23 a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos , (RV)

El apóstol Pablo declaró que los creyentes fueron ciudadanos del cielo:

Filipenses 3:20 Por nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, 21 el cual transformará nuestro cuerpo humilde que sea semejante a Su cuerpo glorioso , según la operación por la cual Él es capaz también sujetar todas las cosas a sí mismo. (RV)

Pablo también , de acuerdo con los Evangelios Sinópticos , escribió que los creyentes tienen una “esperanza que ”está” en el cielo, ” una “perdurable posesión” reservada como tesoro para ellos en el cielo:

Colosenses 1:3 Damos gracias al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo , orando siempre por vosotros, ya que 4 oído de vuestra fe en Cristo Jesús y de su amor por todos los santos , 5 a causa de la esperanza que está guardada para ti en el cielo, De los que ya habéis oído en la palabra de la verdad del evangelio , 6 que ha llegado a usted, como lo ha hecho también en todo el mundo, y se lleva fruto , como lo es también entre vosotros desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en la verdad ; (RV)

HEBREOS 10:32 Pero recordar el día anterior en el que , después de haber sido iluminados, sufrió una gran lucha con sufrimientos : 33 en parte, mientras se realizaron un espectáculo tanto por los reproches y tribulaciones, y en parte mientras se convirtieron en compañeras de los que eran tan tratados ; 34 para que se compadeció de mí en mis cadenas , y con gozo el despojo de vuestros bienes, sabiendo que usted tiene una mejor y perdurable herencia en el cielo para vosotros. (RV)

I Timoteo 6:17 Instruya a los que son ricos en este mundo no están presentes para presumir o para arreglar su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios , que abundantemente nos provee de todas las cosas para disfrutar. 18 Enseñar a hacer el bien , que sean ricos en buenas obras , que sean generosos y dispuestos a compartir , 19 atesorando para sí el tesoro de una buena base para el futuro, Para que echen mano de lo que realmente es la vida. (UCSI)

El apóstol Pedro , de acuerdo con el autor de Hebreos , muestra que los creyentes tienen una “herencia incorruptible” se les ha reservado en el cielo:

I Pedro 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los cuatro muertos, una herencia incorruptible, incontaminada e que no se marchitará , reservada en los cielos para vosotros, 5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe para la salvación preparada para ser manifestada en el último tiempo . (RV)

Un examen detallado de estas Escrituras muestra que el enfoque del Nuevo Testamento es principalmente en la recompensa de los creyentes , que es el tesoro que ha sido reservado para ellos en el cielo. En II Corintios, Pablo habla específicamente de la naturaleza de esta recompensa :

II Corintios 5:1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre , este tabernáculo , se destruye , tenemos de Dios un edificio , una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. 2 Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos con nuestra habitación , que es del cielo, 3 si es que , después de haber sido revestidos , no se encontró desnuda. 4 Porque nosotros que en este gemido tienda de campaña, se haga cargo , porque no queremos ser desnudados, sino revestidos , además, que la mortalidad puede ser absorbido por la vida . (RV)

En este pasaje, Pablo habla en sentido figurado de la vida en este cuerpo carnal (” nuestra casa terrenal ” ) . Él le dice a los corintios que tienen un “edificio de Dios ” en el cielo que les espera después de su cuerpo carnal muere. Habla con nostalgia de estar revestido de su cuerpo espiritual, que ” morada que viene del cielo . ” Afirma que los creyentes en el gemido de carne en dolores de parto esperando para poner en su cuerpo el espíritu incorruptible en la resurrección. Es este órgano el espíritu inmortal que es el tesoro o recompensa en espera de los creyentes en el cielo.

En una carta anterior , Pablo les dijo a los corintios que “carne y hueso No puede heredar el reino de Dios “( I Cor. 15:50) :

I Corintios 15:50 Pero esto digo , hermanos, que carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, Ni la corrupción hereda la incorrupción. 51 He aquí, os digo un misterio : No todos dormiremos , pero que todos seremos transformados – 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta . Para la trompeta sonará , y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53 Por esto corruptible se vista de incorrupción, Y esto mortal se vista de inmortalidad. 54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá cumplirá la palabra que está escrita: “La muerte ha sido devorada en la victoria “. (RV)

la enseñanza de Pablo es claro para aquellos que pueden ver más allá de las tradiciones de los hombres. La recompensa reservados en el cielo para los creyentes no es una residencia en el cielo mismo, sino más bien una cuerpo espiritual incorruptible que los creyentes tendrán después de la resurrección .

La Biblia nunca explícitamente que los creyentes serán llevados al cielo para pasar la eternidad allí. De hecho, Pablo nos dice específicamente donde creyentes pasarán la eternidad en su primera carta a los Tesalonicenses :

I Tesalonicenses 4:13 Pero no quiero que ignoréis , hermanos, acerca de los que se han dormido , no sea que el dolor de otras personas que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que duermen en Jesús. 15 Es por esto que decimos a usted por la palabra del Señor, que nosotros que estamos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que están dormidos . Por 16 El Señor mismo descenderá del cielo; con un grito , con la voz de un arcángel y con trompeta de Dios. Y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. 17 Luego nosotros los que hayamos quedado , seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. (RV)

Pablo dice claramente que después del regreso del Mesías , cuando los muertos son resucitados , los que están “en Cristo ” “siempre con el Señor. ” Yeshua se prometió volver y tomar a los creyentes a donde él sería la siguiente:

Juan 14:1 ” Que no se turbe vuestro corazón . Creer en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a preparar lugar para vosotros ? 3 Y si me voy y preparo un lugar para ti , Vendré otra vez y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy vosotros también estéis. (ESV)

Muchas personas piensan que este pasaje del Evangelio de Juan está hablando de una morada celestial. Aquí Yeshúa habla de su ” casa del Padre . ” Esta referencia se entiende generalmente para referirse al cielo, y muchos han supuesto que Yeshua es prometedor aquí para traer a sus discípulos al cielo, para que habite allí para siempre.

Sin embargo , hay otra casa espiritual de Dios que habla el Nuevo Testamento : el cuerpo de los creyentes. Yeshua sabía que Dios estaba a punto de sustituir el templo físico en Jerusalén con un templo espiritual compuesto por la asamblea de creyentes . Dentro de esta nueva casa de Dios sería muchas habitaciones. Los cuerpos físicos de los creyentes se convertiría en habitaciones individuales o moradas en templo espiritual del Padre. Para obtener más información sobre este concepto, ver mi artículo “Pentecostés y la venida del Espíritu Santo. “

Una de las razones que los cristianos han abrazado el cielo como su morada eterna es porque ellos no estudian el Antiguo Testamento lo suficiente para saber lo que enseña sobre la venida del reino de Dios (llamado “el reino de los cielos ” por Mateo ) . Si los creyentes deben “siempre con el Señor” después de su regreso , ¿de dónde la Biblia muestran que el Mesías será entonces? Ahora vamos a pasar el resto de este estudio responder a esa pregunta.

Vamos a empezar con las propias palabras del Mesías , que se encuentra en el Sermón de la Montaña:

MATEO 05:02 Y abriendo su boca les enseñaba , diciendo : 3 “Bienaventurados los pobres de espíritu , porque de ellos es el reino de los cielos. 4 Bienaventurados los que llorar, porque ellos serán consolados. 5 Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. 7 Dichosos los misericordiosos , porque ellos alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios . 9 Bienaventurados los pacificadores , porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia , porque de ellos es el reino de los cielos. “(RV)

Muchas personas interpretan la frase ” reino de los cielos “para referirse a un reino que está en los cielos . Pero eso no es lo que Mateo (el único autor del Evangelio de usar ” reino de los cielos “) destinada a transmitir por el uso de la frase.

Evangelio de Mateo fue escrito para los Judios. Debido a su deseo de no tomar el nombre de Dios en vano (Ex. 20:7) , los Judios utilizan a menudo términos que se entiende como sinónimo de Dios ( es decir , “el Poder ” – Mat. 26:64 ; Marcos 14 : 62; “cielo” -Lucas 15:18) en lugar de su nombre. Por lo tanto, en los escritos de Mateo, el “reino de Dios “es lo más a menudo se refiere como el “reino de los cielos. “

Yeshua dijo que los “pobres de espíritu ” (Mateo 5:3) y los ” perseguidos por causa de la justicia ” (Mateo 5:10) va a recibir el “reino de los cielos. ” Sin embargo , los mansos van a “heredar la tierra “( Mateo 5:5). Habrá dos premios diferentes para estos grupos de personas ? ¿O en realidad estos dos lo mismo?

Un poco más tarde en el Sermón de la Montaña, Yeshua enseñó a sus discípulos a orar . El comienzo de esta oración, que es familiar a casi cada creyente , contiene penetración en nuestro destino eterno :

MATEO 06:09 ” De esta manera, pues, orad así : Padre nuestro en el cielo , santificado sea tu nombre . 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo . (RV)

El reino de Dios (o “el reino de los cielos ” ) estará aquí en la tierra. Yeshúa enseñó a sus discípulos a orar por la venida de este reino , de modo que la voluntad de Dios que se podría hacer aquí en la tierra , al igual que se hace ahora en el cielo.

Para muestran de manera concluyente que el reino de los cielos ” y el Mesías estarán en la tierra , debemos examinar las profecías del Antiguo Testamento. Estos nos dicen claramente que los creyentes disfrutarán de su “celestial” recompensa. Comencemos con una profecía del libro de Zacarías :

ZACARÍAS 08:02 ” Así ha dicho Jehová de los ejércitos : ‘Yo soy celoso de Sión con gran celo, con gran fervor estoy celoso de ella. 3 Así ha dicho Jehová : « Volveré a Sión, y habitaré en medio de Jerusalén. Jerusalén se llamará Ciudad de Verdad, la Montaña de Jehová de los ejércitos , el monte santo. ” 4 Así ha dicho Ancianos Jehová de los ejércitos : ‘ y ancianas se sentarán en las calles de Jerusalén, cada uno con su bastón en la mano por la multitud . 5 Las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas que jugarán en las calles. ” 6 Así ha dicho Jehová de los ejércitos : ‘ Si es maravilloso a los ojos del remanente de este pueblo en estos días, será también maravillosa en mis ojos? ” dice Jehová de los ejércitos. 7 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí, yo salvo mi pueblo de la tierra de este y de la tierra del oeste; 8 los haré volver , y habitarán en medio de Jerusalén. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios , en verdad y justicia . ‘”(RV)

Zacarías claramente registra que el Mesías ( quien se le dio el nombre de su Padre -Juan 17:11) regresará a Jerusalén y morará allí, en medio de Israel. Así lo afirma una y otra vez en el Tanaj, como las profecías siguientes muestran :

ZACARÍAS 02:04 … ” Corre, habla a este joven , diciendo : “Jerusalén será habitada como ciudades sin muros , debido a la multitud de hombres y ganado en el mismo. 5 Porque yo, dice Jehová , ‘van a ser un muro de fuego alrededor de ella, y yo seré la gloria en medio de ella . ‘ “6 para arriba, para arriba! Huye de la tierra del norte “, dice el Señor -, que yo os esparcí como los cuatro vientos del cielo “, dice el Señor . 7 ” para arriba, Sión! Escape , tú que moras con la hija de Babilonia. “8 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos : ” él me envió después de la gloria, para saquear a las naciones que vosotros, porque el que te toca toca la niña de sus ojos . 9 Porque he aquí yo alzo mi mano contra ellos, y serán despojo a sus siervos. Entonces sabrás que Jehová de los ejércitos me ha enviado . 10 Canta y alégrate, hija de Sión ! Porque he aquí, Yo vengo , y moraré en medio de vosotros , dice Jehová. 11 ” Muchas naciones se unirán a Jehová en aquel día , y serán mi pueblo. Y Yo habitaré en medio de ti. Entonces sabrás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a vosotros. 12 Y el Señor tomará posesión de Judá como su heredad en la tierra santa , y escogerá aún a Jerusalén . “(RV)

04:01 MICAH Ahora sucederá en los últimos días que el monte de la casa del Señor será asentado en la cima de las montañas, y será exaltado sobre los collados, y los pueblos correrán a él . 2 Muchas naciones vendrán y dirán: Venid , y subamos al monte de Jehová , a la casa del Dios de Jacob ; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. ” Porque de Sión la ley saldrá, y la palabra del Señor de Jerusalén . 3 Él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos , sino que sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces ; nación no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra . 4 Pero todo el mundo se sentará bajo su parra y bajo su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado . 5 Porque todos las personas caminan cada uno en el nombre de su dios , pero vamos a caminar en el nombre de Jehová nuestro Dios para siempre jamás. 6 ” En aquel día “, dice el Señor : “Voy a reunir a los cojos , yo reuniré a los marginados ya los que me han afligido ; 7 haré un remanente a los cojos , y los marginados una nación fuerte , de modo el Señor reinará sobre ellos en el monte Sión a partir de ahora y para siempre. 8 Y tú, oh torre del rebaño, la fortaleza de la hija de Sión , a la que vendrá , incluso el antiguo dominio de venir , el reino de la hija de Jerusalén. “(RV)

JOEL 3:16 También Jehová rugirá desde Sión, y dará su voz desde Jerusalén , los cielos y la tierra temblará , pero el Señor será un refugio para su pueblo , y la fortaleza de los hijos de Israel. 17 -Entonces, ¿ sabrán que Yo soy el Señor tu Dios , que habita en Sión mi monte santo. Entonces Jerusalén será santa, y no los extranjeros cada vez se pasan por ella. ” 18 Y sucederá en aquel día que los montes destilarán vino nuevo , las colinas fluirán leche , y todos los arroyos de Judá será inundado con agua ; una fuente serán las derivadas de la casa de Jehová y regará el valle de Acacias . 19 Egipto será destruido, y Edom un desierto desolado , a causa de la violencia contra el pueblo de Judá , porque has derramado mucha sangre inocente en su tierra. 20 Pero Judá permanecerá para siempre , y Jerusalén de generación en generación. 21 Porque yo les absuelve de la culpa de derramamiento de sangre , a quien no había absuelto , porque el Señor habita en Sión. “(RV)

El miedo Isaías 24:17 y el hoyo y lazo están sobre ti, oh morador de la tierra. 18 Y será que el que huye del ruido del miedo , caerá en el hoyo, y el que sube desde el medio del hoyo será preso en la trampa , porque las ventanas de lo alto están abiertas, y el cimientos de la tierra se agitan . 19 La tierra es violentamente , la tierra está abierta , la tierra se sacude en gran manera. 20 La tierra será carrete de aquí para allá como un borracho, y se tambalean como una choza ; su transgresión se agravará sobre ella , y caerá , y nunca más se levantará . 21 De ello sucederá en aquel día el Señor castigará en lo alto la gran cantidad de los excelsos, y en la tierra de los reyes de la tierra. 22 Ellos se reunieron , en calidad de prisioneros se reunieron en el foso, y se encerró en la cárcel , después de muchos días serán castigados . 23 Entonces, la luna estará en desgracia y el sol avergonzado , porque Jehová de los ejércitos reine en el monte Sión y en Jerusalén y delante de sus ancianos sea glorioso . (RV)

Isaías 12:01 Y en ese día se dirá : ” Oh Señor, Te alabaré ; si estuviera enfadado conmigo , tu ira se apartó , y Tú me infundirán aliento. 2 He aquí , Dios es mi salvación , confiaré y no tener miedo ; «A Jehová el Señor , es mi fortaleza y mi canción , sino que también ha sido mi salvación . ” 3 Por tanto, con gozo sacaréis agua de los pozos de la salvación. 4 Y en ese día se dirá : ” ¡Alabado sea el Señor , llame a su nombre ; declarar sus obras en los pueblos , hacen mención de que su nombre es excelso. 5 Canten al Señor , porque Él ha hecho cosas excelentes, esto se conoce en toda la tierra . 6 Grita y grita de júbilo, habitante de Sión, porque grande es el Santo de Israel en medio de ti! “(RV)

Salmo 02:01 ¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos piensan cosas vanas? 2 Los reyes de la tierra se sentó, y los príncipes consultarán unidos contra Jehová y en contra Su Ungido, diciendo: 3 Rompamos sus bonos en pedazos y echado fuera de nosotros sus cuerdas . ” 4 El que mora en los cielos se reirá ; el Señor se burlará de ellos tienen . 5 Luego hablará a ellos en su ira , y la angustia en Su profundo malestar : 6 ” Pero yo he puesto mi rey sobre mi santo monte de Sión “. 7 “Yo publicaré el decreto : Jehová me ha dicho : “Tú eres mi Hijo , hoy te he engendrado hoy. 8 Pídeme, y te daré las naciones por su herencia, y los extremos de la tierra para su posesión. 9 Usted se romperlos con una vara de hierro ; vosotros los pedazos como a una vasija de barro . “10 Ahora, pues , ser sabios , reyes ; ser instruidos , que los jueces de la tierra. 11 Servid al Señor con temor , y alegraos con temblor . 12 Honrad al Hijo, porque no se enoje , y perezcáis en el camino, cuando su ira se encendió un poco . Bienaventurados todos los que ponen su confianza en él. (RV)

Una multitud de profecías del Antiguo Testamento hablan del recogimiento de los israelitas a la Tierra Santa bajo el reinado del rey Mesías. Es evidente que Yeshua estará aquí en la tierra decisión sobre las naciones desde Jerusalén.

Según Pablo, hemos de estar siempre con el Señor cuando él aparezca. Si esto es así, entonces nosotros también estaremos aquí en la tierra , gobernando con él como reyes y sacerdotes (Apocalipsis 1:6). Isaías habla de lo que vamos a hacer en ese momento :

ISAÍAS 1:24 Por tanto, el Señor dice Jehová de los ejércitos , el Fuerte de Israel : “¡Ah , voy a deshacerme de mis adversarios , y tomar venganza de mis enemigos. 25 volveré mi mano contra ti , y la purga a fondo de distancia de su escoria, y quitarle todas sus aleaciones . 26 haré volver sus jueces como al principio , y sus consejeros como al principio . Después que se llama la ciudad de la justicia , la ciudad fiel. “27 Sión será rescatada con juicio, y sus penitentes con justicia . (RV)

ISAÍAS 30:18 Por eso el Señor va a esperar , para que Él tenga misericordia de ti ; y por lo tanto será ensalzado , para que Él tenga misericordia de ti . Porque el Señor es un Dios de justicia ; bienaventurados todos aquellos que confían en él . 19 Para un pueblo que habitará en Sión en Jerusalén, que será , no llores más . Él va a ser muy amable con usted en el sonido de su llanto , cuando Él lo escucha , Él te responderá. 20 Y si el Señor [ Adonai ] le da el pan de adversidad y agua de angustia , sin embargo, sus maestros no se moverá en un rincón más, pero sus ojos lo verán sus maestros. 21 Entonces tus oídos oirán una palabra detrás de ti , diciendo: “Este es el camino, andad por él , ” cada vez que encienda a la mano derecha o cada vez que gire a la izquierda . (RV)

cuerpos santos resucitados con espíritu incorruptible servirán como maestros , consejeros y jueces para los que viven en el reino mesiánico de Dios. Como parábola de Yeshúa de las diez libras (Lucas 19:12-27 ) muestra , el Mesías recompensará a sus siervos a su regreso con las posiciones de la soberanía en el reino de Dios sobre la base de la cantidad de retorno espiritual que generan desde el Espíritu Santo dado a ellos. Se les dará la responsabilidad de dirigir y enseñar, como las palabras de Isaías nos muestran .

No van al cielo . Al final del reinado de 1,000 años del Mesías , el cielo vendrá a la tierra :

Apocalipsis 21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva , porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido. También mar ya no existía más. 2 Y yo Juan vi la ciudad santa , la nueva Jerusalén , descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3 Y oí una gran voz del cielo que decía: ” He aquí, el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos, Y ellos serán su pueblo . Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4 Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos ; no habrá más muerte, ni llanto, ni clamor . No habrá más dolor, porque las primeras cosas pasaron. “(RV)

Un tiempo vendrá, después del reinado del Mesías sobre la tierra, que Dios mismo bajado del cielo . A continuación voy a detenerme en la tierra nueva de la humanidad . La tierra, la versión actual y la nueva tierra que vendrá después del Milenio , siempre será el hogar de la humanidad.

T. Bryan Huie
25 de mayo 2004

Por apologista
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Sunday 15 august 7 15 /08 /Ago 02:52

 

LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE

Un examen sobre la justificación a través de la fe de Jesús, que es la fe de Abraham.

 

¡Un Interesante estudio que usted no puede perderse!

 

Hach Robert

 

Los escritores del Nuevo Testamento (NT) llaman a sus lectores a creer, tener fe “en” Jesús, específicamente en lo que respecta a su ser Ungido de Dios (en Hebreo, Mesías, o el Mesías, Griego, Christos, o Cristo: aquel a quien Dios ungió para gobernar el reino de Dios), que murió por los pecados de todos y a quien Dios le resucitó de los muertos y le exaltó a Su diestra. Esto es de conocimiento común entre todos los que profesan ser cristianos. Lo que es mucho menos conocido, sin embargo, es que los textos clave en las cartas del apóstol Pablo explican que la justicia de Dios, una justicia de la fe, que incluye el perdón de los pecados y la esperanza de la salvación-se convierte no en la posesión de los creyentes por su propia fe en Jesús, sino debido a la fe de Jesús.

 

El Jesús del NT es, por tanto, no sólo el objeto de la fe del NT, sino también la fuente, así como el modelo de la fe del NT. Que es simplemente decir que creer en Jesús es creer en lo que Jesús creía y, por tanto, trató de persuadir a otros a creer: “el evangelio del reino de Dios” (Lucas 4:43). La fe de Jesús es a menudo llamado, por Pablo, “el evangelio de Cristo” (Romanos 15:19), por el cual él se refería a la proclama no sólo sobre Jesús, sino también por Jesús, confirmado por la mención de su doxología romana a “mi evangelio y la proclamación de Jesucristo “(Romanos 16:25).

 

Esto significa que la fe que está en el Jesús del NT es la fe que viene del Jesús del NT. Tener fe en el Jesús del NT, entonces, es tomar la fe de Jesús como si fueran propios.

 

Testimonio de Pablo para la fe de Jesús

 

Las versiones castellanas del NT suelen representar las referencias de Pablo a la justicia de Dios y la fe de Jesús, en Romanos 3:22 y 26, en Gálatas 2:16 (dos veces) y 3:22, y en Filipenses 3:09, como la fe “en” Jesús. En relación con estos textos, los traductores se han visto obligados a elegir entre “en” y “de” debido a la ausencia de cualquier preposición entre las palabras “fe” (Griego pistis), y “Jesús” (Griego, Iesous) y / o “Cristo” (Griego, Christos) en el idioma original. (El idioma original es pisteos Iesou Christou en Rom. 3:22 y Gal. 3:22; pisteos Iesou en Rom. 3:26; pisteos Iesou Christou en Gal. 2:16, y pisteos Christou en Gal. 2:16 c y Fil. 3:9; también, en Ef. 3:12 aparece autou pisteos, que suele ser traducida como “fe en él”, pero también puede ser traducida como “su fe”, es decir, la fe de Jesús).

 

El idioma original permite ya sea “en” (genitivo objetivo) o “de” (genitivo subjetivo) como posibles traducciones, lo que significa que el contexto inmediato debe determinar qué preposición es la más probable. Las versiones en español suelen insertar “en” y no “de,” al menos en parte, a la vista de otros textos de “fe” en los que la preposición “en” (Griego, eis o en) realmente no aparece en el idioma original (por ejemplo, Juan 3:16 y Gal. 2:16 b y 3:26, aunque Gal. 3:26 también puede ser traducido como “hijos de Dios en Cristo por la fe”, es decir, la fe de Cristo).

 

Probablemente lo que pesa aún más fuertemente contra una decisión de los comités hispanos para traducir el testimonio de Pablo a la fe de Jesús ha sido el sesgo trinitario de los traductores eclesiásticos, cuyo “Jesús” divino no habría tenido necesidad de su propia fe en Dios ya que él mismo fue “Dios en la carne” y “la segunda Persona de la Deidad.” La expresión clásica de este punto de vista trinitario vino del teólogo católico Tomás de Aquino, quien escribió que “desde el momento de la concepción, Cristo tuvo la visión completa de la naturaleza misma de Dios. . . Por lo tanto no pudo haber tenido fe”. Sin embargo, agregar la preposición “de” en lugar de “en” a aquellos textos en los cuales no aparece la preposición se convierte en la alternativa más convincente cuando los textos en cuestión se comparan con la referencia de Pablo en Romanos a “la fe de Abraham” (Rom. 4: 16). También en este caso, ninguna preposición aparece entre las palabras “fe” y “Abraham” (Griego, pisteos Abraau). Todas las versiones NT en español, naturalmente vierten la frase “la fe de Abraham”, porque “la fe en Abraham” no tendría sentido.

 

El hecho de que el tema de Pablo es “la justicia de Dios” en todos los textos que se refieren a pisteos Iesou o pisteos Christou, así como en su única referencia a “la fe de Abraham” (pisteos Abraau) hace que la traducción de los textos relevantes en términos de la fe “de” en lugar de la fe “en” Jesús sea aún más probablemente correcta. Un examen de los textos relevantes en Romanos 3-4 apoya esta conclusión.

 

En primer lugar, Pablo se refirió a “la justicia de Dios a través de [Griego, dia] la fe de Jesús Cristo [Griego, pisteos Iesou Christou] a [Griego, eis] todos los que creen” (Romanos 3:22). Es decir, “todos los que creen” en Jesús reciben “la justicia de Dios” por medio de “la fe de Jesús.” La mayoría de las versiones en español del NT sufren de redundancia al hacer que Pablo diga que “la justicia de Dios” viene “por la fe en Jesucristo a todos los que creen en Jesús. ¿Cuál es la diferencia entre la justicia de Dios que viene por la de en Jesús y venir a ser creyentes en Jesús? Esta traducción hace que Pablo se repitiera en dos sucesivas frases preposicionales. En cambio, para Pablo, la fe de Jesús es el medio por el cual la justicia de Dios viene a los creyentes en él, es decir, a aquellos cuya fe es instruida y modelada tras la fe de Jesús.

 

Segundo, la muerte de Jesús en la cruz sirve “para mostrar la Justicia de Dios en el presente tiempo, que Dios deba ser justo y justificador de aquel de la fe de Jesús”. (Romanos 3:26, las palabras griegas traducidas “justicia” y “justo” y “justificar” son todas parte de la misma palabra familiar). En otras palabras, Dios justifica-considera como justo-a todos cuya fe es “de” la fe de Jesús. Tener fe en Jesús, entonces, es tomar la fe de Jesús como propia, de modo que la justicia de Dios que trabaja en la fe de Jesús, mostrada especialmente en su crucifixión, venga a todos los que son “de” su fe.El razonamiento de Pablo en relación a ambos términos, “fe” y “justicia” es dependiente en un pacto más que a una definición legal de la justicia y, por tanto, de la justificación.

 

La definición legal (y, no casualmente, la eclesiástica y, por tanto, la popular) de la justicia es la obligación de Dios para su ley: Dios no tiene más remedio que justificar a aquel que obedece y condenar al que desobedece su ley. (Tenga en cuenta que el perdón no es una opción para el Dios de la justicia legal: justificar a los pecadores porque Jesús pagó por sus pecados no es lo mismo que perdonarlos, en que el perdón es, por definición, la cancelación de una deuda no pagada, más sobre esto abajo). Pero esta definición legal, la justicia de Jesús no fue una justicia de una justificación por la fe, sino una justificación por obras.

 

En consecuencia, el Dios de la justicia legal justifica a los pecadores, no porque perdona sus pecados, sino por la obediencia de Jesús a la ley y el pago de Jesús por los pecados. Esto no puede ser una cuestión de perdón porque el perdón es, por definición, la cancelación de una deuda sin pagar, mientras que Dios, conforme a la interpretación legal (y eclesiásticas) de la expiación, justifica a los pecadores no porque él ha perdonado sus pecados, sino porque ha sido pagado (o, según el evangelio trinitario, se ha pagado a sí mismo) por la sangre de Jesús para justificarlos. El así mal llamado “perdón” del Cristianismo Eclesiástico viene después de la justificación legal, que excluye en sí mismo la posibilidad del perdón real en que la justificación de Dios de los pecadores equivale a la aceptación de Dios del pago de Jesús por sus pecados.

 

La misma objeción a la teoría eclesiástica de la expiación está expresada en el Catecismo Racoviano, el tratado Sociniano sobre el unitarismo bíblico:

 

Pero para un perdón gratuito nada es más opuesto que. . . El pago de un precio equivalente. Porque donde un acreedor es satisfecho, ya sea por el propio deudor, o por otra persona en nombre del deudor, no puede decirse con verdad de él que él perdona la deuda libremente.

 

Según la teoría eclesiástica de la expiación, la justicia legal de Dios demandaba el pago por los pecados, y la sangre de Jesús proveyó de pago a fin de permitir que Dios sea justo legalmente y, a la vez, para justificar legalmente a los pecadores. Dado que la ley, debido a su demanda de pago, es incapaz de perdonar (es decir, de cancelar una deuda sin pagar), el Dios eclesiástico de la justicia legal es igualmente incapaz de perdonar. (Esto, supongo, es por qué muchos de los adherentes al Cristianismo eclesiástico no han podido recibir el perdón de Dios y, por tanto, siguen permaneciendo en culpa).

 

La creencia generalizada de que la justicia de Dios es una cuestión de guardar la ley— y, por lo tanto, vino a Jesús a través de su obediencia a la ley mosaica-ignora el texto bíblico definitivo con respecto a la recepción humana de la justicia de Dios: “Abraham creyó a Dios y esto fue contado por justicia para él” (Gén. 15:6; Rom. 4:3; Gal. 3:6). Al igual que Abraham, Jesús fue justificado por la fe en la promesa de Dios. Jesús no era justo porque obedecía a la ley mosaica; más bien, Jesús obedeció a la ley de Moisés porque era justo, es decir, porque él creyó en la promesa de Dios hecha a Abraham.

 

Esta interpretación se ajusta a la cita de Pablo de Habacuc 2:4 como temática para Romanos: “El justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17 b). Para Pablo, Habacuc 2:4 es probablemente una profecía mesiánica: Jesús, como el Ungido de Dios, es “aquel justo” profetizado que viene y que, por lo tanto, “vivirá por fe” y, al hacerlo así, servirá como el instrumento mediante el cual Dios había de justificar los creyentes. Como Pablo explica y apoya con la cita de Habacuc, el Evangelio revela “una justicia de Dios a partir de [Griego, ek] la fe para [griego, eis] fe” (Rom. 1:17 a). Es decir, la justicia de Dios viene “de” la fe de Jesús “a” la fe de los creyentes.

 

Y esta interpretación concuerda con la definición pactal (bíblica, pero en gran medida desconocida) de la justicia: la fidelidad de Dios a su promesa (ver Neh. 9:7-8; Rom. 3:3, 5, 1 Juan 1:9), que condiciona la justificación, por lo tanto, en la fe en curso en la promesa. De acuerdo con la definición del pacto, la justicia de Jesús fue una justicia de una justificación por la fe en que Jesús creyó en la promesa de Dios para bendecir a todas las naciones en la simiente de Abraham (véase Gn 12:1-3; 18:18; Gal. 3: 8)-creyendo él mismo ser la simiente de Abraham, y así fue justificado por la fe.

 

En consecuencia, la justificación de Dios de los pecadores es una cuestión de perdón en que, perdonando a los pecadores, Dios cumplió su promesa hecha a Abraham para bendecir a todas las naciones, mostrándose “ser justo [es decir, fiel a su promesa Abrahamica] y justificando [es decir, contando como justicia la fe] a aquel de la fe de Jesús “(Romanos 3:26).

 

Si la sangre de Cristo jugó el rol de pagar a Dios para justificar a los pecadores, la posibilidad de perdón (que, otra vez, es la cancelación de una deuda impaga) quedaría excluida.

 

En su lugar, sin embargo, la sangre de Jesús desempeña el papel indispensable de proporcionar a los creyentes con la seguridad del perdón de Dios: la seguridad de que Dios, en efecto, no mantendrá sus pecados en contra de ellos en el día del juicio (como si estuvieran bajo la ley), pero, en cambio, se les acoja en su reino eterno. (Por consiguiente, los incrédulos se perderán, no porque Dios retiene sus pecados en contra de ellos, estando obligado por su ley a hacerlos que ellos paguen, sino por su incredulidad con respecto a la promesa de Dios; del mismo modo la definición del pacto de la justicia es la fidelidad, así la definición del pacto de la injusticia es la incredulidad.)

 

Esta certeza del perdón de Dios en la faz del día venidero de juicio es un fiel reflejo de la fe de Jesús, que enfrentó el juicio de la cruz con la seguridad de que su Dios y Padre lo resucitaría de entre los muertos y lo exaltaría a su mano derecha en el reino venidero. En consecuencia, los creyentes en Jesús enfrentan el día del juicio con el testimonio de la fe de Jesús, en la justicia de su fe, que ellos han tomado como propia. (Esto no es una cuestión de “gracia barata” en que al igual que Jesús expresó su fe en el servicio amoroso y sacrificio, así su fe convence a los creyentes fe a comportarse en consecuencia.)

 

Por lo tanto, Dios no perdona pecados porque Jesús murió en la cruz; en cambio, Jesús murió en la cruz porque Dios es misericordioso, y así proveyó la sangre de Jesús a los creyentes como la “seguridad” de su perdón (Heb. 10:22), la demostración del perfecto amor de Dios que hecha fuera el temor al castigo” (1 Juan 4:18).

 

Con relación a la tercera fe—del texto en Romanos, la promesa de Dios a Abraham y su simiente…por (Griego, dia) la justicia de la fe” (Rom. 4:13) aplica a “aquellos que son de la fe de Abraham” (Rom. 4:16). Pablo estableció la conexión entre la fe de Abraham y la fe de Jesús: La justicia “[no de la ley, sino] de la fe”, ejemplificado inicialmente, y de manera imperfecta, por Abraham, y ejemplificado por último, y perfectamente, por Jesús, es el instrumento a través del cual lap promesa Abrahamica de Dios se cumplió y, por tanto, llega a todos los que ajustan su propia fe con la fe de Abraham, cuya fe fue perfeccionada por Jesús, la simiente de Abraham.

 

El punto de Pablo de que la promesa de Dios de bendecir a todas las naciones fue dada a Abraham y a su descendencia ” – a quien Pablo dejó claro en su primera carta a los Gálatas “es Cristo” (Gálatas 3:16)- es la clave para entender la relación entre “la fe de Abraham” y “la fe de Jesús.” Así como la justicia de Dios vino a Abraham por la fe de Abraham en la promesa de Dios-de darle un hijo, por quien Dios haría de Abraham una gran nación, a través del cual Dios bendeciría todas las naciones (véase Gn 12:1-3; 15:1-6; 18:18; Gal. 3:8)- y por la fe de Abraham la justicia de Dios llegó a Israel, así la justicia de Dios llegó a Jesús por la fe de Jesús en la promesa de Dios hecha a Abraham, y a través la justicia de la fe de Jesús la justicia de Dios viene a los creyentes de todas las naciones.

 

Jesús, entonces, es la verdadera “simiente” de Abraham porque él, al igual que Abraham antes que él, creyó en la promesa de Dios hecha a Abraham y así recibió la justicia de Dios. Y así como la justicia de Israel vino a través de la fe de Abraham en la promesa de Dios (y eventualmente se perdió el debido a la incredulidad nacional/ idolatría), así la justicia de la comunidad internacional de la fe viene por la fe de Jesús en la promesa de Dios de bendecir a todas las naciones en la simiente de Abraham.

 

El Jesús del NT inauguró el nuevo pacto entre Dios y todas las naciones por medio de creer en la promesa de Dios hecha a Abraham de bendecir a todas las naciones a través de una simiente suya. Jesús manifiesta su fe en la promesa de Dios por medio de su proclamación de las buenas nuevas del reino de Dios, que condujo a su crucifixión en las manos de las autoridades religiosas (judías) y políticas (Romanas) a (la Iglesia y Estado “) de Judea del primer siglo.

 

Es decir, porque Jesús creía, estaba convencido de que su buena noticia del reino de Dios constituye el anuncio de Dios sobre el cumplimiento de la promesa de Abraham Dios de bendecir a todas las naciones, Jesús trató de persuadir a sus oyentes a creer la buena noticia. Y porque el internacionalismo implícito de su buena noticia del reino (que posteriormente se extendería a todas las naciones a través de sus apóstoles) amenazó el nacionalismo de la judía y las autoridades romanas, el mensaje de Jesús-su fe-condujo a su ejecución por crucifixión.

 

El anuncio de Jesús y la crucifixión, entonces, que se manifiesta su fe en la promesa de Dios, que tanto reivindicó Jesús (es decir, lo declaró justos / fieles) con haberle levantado de los muertos y le exalta la diestra de Dios en el reino venidero. Y al hacerlo, Dios le reveló que él cumpliría su promesa de Abraham para bendecir a todas las naciones mediante el aumento de la comunidad internacional de la fe de la muerte a la vida en el reino de Dios en la parusía de Jesús, al final de la época actual.

Por apologista
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Sunday 15 august 7 15 /08 /Ago 02:44

 

RESURRECCIÓN: EL CIELO NO ES NUESTRO HOGAR

 

Por Randal Patrick

¿Qué pasa si hay vida después de la muerte?

 

 Este mundo no es mi hogar, sólo soy un peregrino al cielo…

 

 Lo más probable es que hayas escuchado este himno en la iglesia:

 

 “Los ángeles me hacen señas desde la puerta abierta del cielo”, cantó el coro “, y ya no me puedo sentir como en casa este mundo nunca más.”

 

 No es muy alegre, ¿verdad?

 

 No se asombroso que los críticos hayan llamado el cristianismo, el opio del pueblo. Si usted cree que este mundo es irremediable y que la única esperanza es una existencia sin cuerpo “en algún lugar más allá del cielo azul” después de morir, entonces no va a molestarse en hacer nada sobre la pobreza, la ruina del medio ambiente o la prostitución infantil.

 

 Según NT Wright, un prominente erudito bíblico, dice que la mayoría de la gente – incluyendo la mayoría de los cristianos – no sabe cuál es, en última instancia, la esperanza cristiana.

 

 La resurrección, sostiene Wright, no se trata de una vida espiritual después de la muerte. Se trata de una vida holística después de la muerte – una vida en la que tendremos nuevos cuerpos y con el cual habitaremos este mundo, no como está ahora, sino redimido por la victoria de Cristo sobre el mal y la muerte.

 

 El cielo no es nuestro hogar.

 

 Antes de ir pensando que esto es una especie de balbuceo liberal, postmodernista, entendamos esto: Es una creencia tan vieja como las escrituras – mayor que el propio cristianismo.

 

 La creencia tradicional cristiana de la resurrección y la venida del reino de Dios tiene sus raíces en el judaísmo antiguo. Pero la creencia de que el mundo material (incluyendo el cuerpo humano) es malo y que vamos a tener una existencia espiritual para toda la eternidad después de la muerte, tiene sus raíces en la filosofía griega antigua (gnosticismo). Todo se reduce a si usted quiere creer a Platón o a Pablo.

Durante la temporada de Semana Santa en 2008, leí el libro de Wright, “Sorprendido por la esperanza: Repensando el cielo, la resurrección, y la Misión de la Iglesia”, el cual cambió por completo mi forma de pensar en una de las creencias fundamentales de la fe cristiana. El libro es una exploración fascinante de cómo la resurrección es incomprendida por la mayoría de los creyentes, y por qué “es el elemento que da forma y sentido al resto de la historia de los propósitos finales de Dios.”

 

 El obispo anglicano de Durham, Inglaterra, comienza su argumentación mediante la exploración de las creencias sobre la vida después de la muerte, incluido el cielo y la resurrección del cuerpo, luego mira a la venida del reino, y finalmente discute las implicaciones que todo esto tiene para la misión de la iglesia.

 

 Empecemos con la vida después de la muerte. Wright cree en el cielo. Pero él cree que es un lugar de descanso o estación de paso para el espíritu, hasta que la creación es restaurada – no el destino final de él.  

 

En su carta a los Filipenses, Pablo se refiere a los cristianos como “ciudadanos de la casa del Padre”, pero en la línea siguiente, escribe acerca de Jesús que vendrá del cielo para restaurar nuestros cuerpos y para que todas las cosas estén sujetas a su autoridad.

 

En el Evangelio de Lucas, Jesús le dice al bandido en la cruz que “hoy estarás conmigo en el paraíso.” Pero en el mismo pasaje, el condenado le pide a Jesús: “acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” – lo que implica que este reino es algo que va a pasar en el futuro, no hoy.

 

Según la Biblia, la Nueva Jerusalén viene a nosotros; nosotros no vamos a ella, y habrá cielo nuevo y una tierra nueva, que se unirán al fin bajo el dominio de Cristo.

 

Si no creemos esto, no debemos rezar la oración del Señor: “Venga tu reino. “Tampoco hay que recitar el Credo de Nicea en el que confesamos que creemos” en la resurrección del cuerpo “, que Cristo vendrá del cielo para juzgar” a los vivos ya los muertos, “y que su reino no tendrá fin. “

 

En su carta a los Romanos, Pablo describe el reino de Cristo como aquella en que la muerte no será más, y que “la creación misma será libertada de la esclavitud de la corrupción” y que también nosotros esperamos “para la redención de nuestros cuerpos.”

 

Wright rechaza con fuerza idea dispensacionalista reciente del Rapto popularizado por autores como Tim LaHaye y Jerry Jenkins de la ficción “Dejados Atrás”.

 

Una visión más ortodoxa de la venida del reino se encuentra en CS Lewis “Las Crónicas de Narnia”, particularmente al final de “La Última Batalla”, donde los niños testigos de la restauración de todo lo que estaba bien con el mundo que conocían – “la verdadera Inglaterra” donde “nada bueno se destruye.”

 

¿Qué implicaciones tiene la creencia en la resurrección y la restauración predichas para nuestras vidas aquí y ahora? Si creemos esto, dice Wright, entonces vamos a ser una iglesia “que anuncia un verdadero mundo maravilloso de forma anticipada como el lugar del reino de Dios”. Vamos a trabajar para lo que es bueno y verdadero y bello. Vamos a dialogar con el mundo, no nos separamos de él.

 

“Si bien es cierto,” sostiene Wright, “que todo el planeta es aún la tierra santa de Dios, no debemos descansar en proclamar su restauración. Esta misión no es un extra a la misión de la iglesia. Es un elemento central. “

 

A lo largo de mi vida, he luchado con las contradicciones en las enseñanzas de la iglesia, como muchos de ustedes tienen. Pero en “Sorprendido por la Esperanza”, Wright trae muchas de las creencias fundamentales del cristianismo  juntas de una manera que las hace coherente.  Este libro me dejó gratamente sorprendido – y más esperanzador de lo que he sentido en años. Se lo recomiendo a cualquiera que quiera entender el plan de Dios,

 

 Randall Patrick es el jefe de redacción del sol. Usted puede hacer comentarios en

 

www.winchestersun.com

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Thursday 15 july 4 15 /07 /Jul 02:33

EL REINO NO ES LA IGLESIA

Posted: Julio 14, 2010 by apologista in Sin categoría
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BY T. Robert Woodworth, U. S. A.

 

El Correo, Baltimore, Maryland (El Reino Recopilación abril de 1978)

 

 Un himno de Timothy Dwight dice:

“Amo tu reino, Señor,
La casa de tu residencia,
La iglesia que mi Redentor salvó
Con su sangre preciosa “

 

 Es un error común de equiparar el reino de Dios con la iglesia. La iglesia es el Cuerpo de Cristo, compuesta de creyentes. No es temporal ni material, sino espiritual y eterna. El Reino de Dios es la aplicación de un principio divino de gobierno de los hombres en la tierra. El reino es la voluntad política y geográfica. Se compone de un pueblo, un lugar y un rey. El reino de Dios vendrá en la tierra para que la voluntad de Dios se haga en la tierra como se hace en el cielo. Los cristianos han sido enseñados a orar esta plegaria por 2000 años. (Mateo 6:10). Al igual que la Nueva Jerusalén, la Ciudad Santa, el reino de Dios ha de venir de Dios y descenderá del cielo. (Apocalipsis 21:2 y 10).

 

 El cielo es donde está Dios. El cielo es el reino espiritual de Dios, pero no la morada material de los justos. A diferencia del reino, el cielo no tiene entidad física, material, geográfica o política. En ninguna parte de la Biblia alguna vez dice que cuando morimos, vamos al cielo. El reino de Dios no es el cielo. El reino de los cielos no está en los cielos. El reino de los cielos se compone de un reino terrenal y de  personas terrenales que viven bajo los principios divinos.

 

El Reino de Dios (o del cielo) fue el tema más importante del ministerio de Cristo en la tierra. Juan el Bautista vino predicando en el desierto diciendo: 

 

 “Arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca” – (Mateo 3:2)

 

Cuando Jesús comenzó a predicar, él comenzó con la misma premisa básica: 

 

 “Arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca” – (Mateo 4:17) 

 

 Y el reino de los cielos es sinónimo de “el reino de Dios” (como en Marcos 1:14 y 15, 4:11, 9:01 y 47, 10:14 y 15, 23 -25, 12:34,14: 25,15: 43, Lucas 8:10,12: 31,10:9,11:20,18:24). Cuando Mateo usa el término “reino de los cielos” Marcos, Lucas y Juan utilizan “reino de Dios”: Ambos términos se refieren constantemente a un reino literal, geográfico, físico y político, con buenos y malos elementos y personas destinadas a ser limpiadas, purgadas, purificadas y perfeccionadas en un lugar ideal, abundante, pacífico y glorioso para los redimidos de Dios en virtud de su Redentor y Rey!

 

Equiparar este reino con la iglesia o con el cielo es distorsionar las Escrituras. Los principios de este reino son espirituales, pero la aplicación de estos principios celestiales a lo terrenal, es muy práctico y poderoso. La Biblia Compañera (112.113 Apéndices, 114) contiene algunos esquemas útiles para mostrar la distinción bíblica entre el reino y la iglesia. Hay siete términos utilizados para referirse a este reino en la Biblia y ninguno de ellos se refiere a la iglesia, el cuerpo espiritual de Cristo.

 

Uno, “reino de los cielos” se utiliza sólo en Mateo 32 veces, y cada vez que un pasaje paralelo se encuentra en otro evangelio, se usa “el reino de Dios”.

 

Dos, “Reino de Dios” como el usado por los escritores del Evangelio se refiere siempre a la soberanía de Dios sobre todo, su gobierno moral universal, desde el principio y sin fin.

 

 Tres, “Reino del Padre” (como en Mateo 13:43 en las parábolas del reino) se refiere al gobierno de los justos en la limpieza del reino de las impurezas y los delitos.

 

Cuatro, “El reino de su amado Hijo” es la referencia del apóstol Pablo a la soberanía de Cristo como Creador en su creación y las criaturas (Efesios l: 10, 20, 5:5, y Colosenses 1:13

 

Cinco, “Reino del Hijo del Hombre”, describe la venida del Reino de Cristo (Mateo 16:28) en el trono de David (Isaías 9:7) para redimir a Israel para siempre (Daniel 7:13-14, 18, 22)

 

Seis, “El reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” es el término de Pedro para  el glorioso reinado de Cristo en su segunda venida (II Pedro 1:11). Cristo dio las claves o secretos de este reino a Pedro (Mateo 16:19)

 

Siete, por último, el “Reino de nuestro Señor y de su Cristo” se usa en Apocalipsis 11:15 para retratar proféticamente el  régimen maravilloso del rey de reyes en los reinos del mundo.

 

La Biblia Compañera también se enumera diez razones bíblicas por qué el reino de Dios no puede ser igual a la iglesia de Cristo.

 

Una de ellas, los súbditos o ciudadanos del reino son llamados “herederos” para quiénes el Padre da el reino (Santiago 2:5, Mateo 25:34, Lucas 12:32). Nada de esto se dice de la iglesia. Los miembros de la iglesia no son los herederos de la iglesia, no se les da una iglesia.

 

Dos, Jesús dijo a sus discípulos que iban “recibir el reino” (Lucas 19:12) y se les señaló un reino “(Lucas 22:29). Esto nunca se dice de la iglesia que pertenece a Cristo, la Cabeza.

 

Tres, los oficiales de la iglesia y los ministros son llamados pastores, ancianos, diáconos, o maestros. (Efesios 4:11, Hechos 14:23, Santiago 5:14, Timoteo l 3:8-12). Ninguno de esos términos se utiliza de los funcionarios en el reino.

 

Cuatro, del griego “basileia” se traduce “reino” y nunca es plural cuando se trata del reino de Cristo. Sólo hay uno, mientras que la palabra griega “ekklesia” se traduce como “iglesia” 115 veces y veces 36 en plural. No hay entrecruzamiento de sentidos en estas traducciones.

 

Cinco, Jesús habla de los “hijos del reino” (Mateo 13:38, 8:12). Nunca menciona a los hijos de la iglesia.

 

Seis, los nombres de la iglesia nunca se utilizan para el reino: Su Cuerpo (Efesios l: 23), Construcción, templo santo (2:21), un cuerpo y un solo Espíritu (4:4), “miembros de su cuerpo, Su carne, sus huesos “(5:30),” Casa de Dios “(1 Timoteo 3:15) .

 

Para más diferencias entre reino e iglesia, please ir a este link (“buen provecho”):

 

http://apologista.wordpress.com/2008/04/07/30-diferencias-sustanciales-entre-el-reino-de-dios-y-la-iglesia-de-cristo/

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Thursday 15 july 4 15 /07 /Jul 02:23

PREDICAR EL REINO DE DIOS ES HABLAR DE LA VIDA ETERNA Y LA SALVACIÓN

 

 

 

 

Estimados fans, cuasi fans, y detractores acérrimos que visitan mi blog regularmente:

 

Frecuentemente escuchamos a nuestros hermanos cristianos afirmar con alegría que ellos han sido “salvos” por Jesús  y que ya gozan de la “vida eterna” por su sincera conversión y bautismo. Incluso los predicadores en los púlpitos llaman a las ovejas descarriadas y a las cabras para que acepten a Jesús como “salvador personal” y así puedan ser salvos y gozar de la vida eterna, automáticamente. No obstante, lo que la mayoría de los predicadores y cristianos ignoran por completo es que la salvación y la vida eterna están asociadas con el mensaje del reino de Dios. Y es que sin el reino de Dios no se puede ser salvo ni tener la vida eterna. Esta simple verdad no lo entienden aún millones de supuestos “creyentes en el evangelio”.

 

Jesús afirmó que fue enviado por su Padre para darle al mundo un mensaje o buenas noticias que pueden salvarles, si tan sólo lo aceptaran o creyeran por fe. Este es un mensaje que impele a los potenciales conversos a arrepentirse y a abrazarlo con fe. Pero este anuncio que Cristo trajo, y que fue la razón de su venida, es poco o nada comprendido por los que ahora afirman ser “nuevas criaturas” en Cristo. ¡Asombroso, pero es la verdad!

 

Si uno hace una encuesta entre los asistentes a una iglesia cualquiera, y les pregunta a los feligreses, ¿cuál es el evangelio que Cristo anunció y que trae salvación a todo aquel que lo cree? Usted podrá quedarse pasmado al escuchar un surtido de respuestas que difieren unas de otras totalmente. ¿Será posible esto, siendo que Jesús fue muy claro en su mensaje del evangelio? ¿No será que la gran mayoría de cristianos simplemente acepta como verdad todo aquello que les suena agradable a los oídos, pero no lo que tiene un sólido sustento bíblico?

 

Veamos los hechos concretos sobre el evangelio, y por favor responda según el texto que acompaña la pregunta:

 

1.- ¿Para qué fue enviado Jesús?………………………………………………………….. (Lucas 4:43)

2.- ¿Qué evangelio predicaba Jesús y qué debemos creer todos?…………………… (Marcos 1:1,14,15).

3.-  ¿Qué predicaba Jesús con sus apóstoles?……………………………………………….(Lucas 8:1)

4.- ¿Qué les envió a predicar a sus discípulos?………………………………………………(Lucas 9:2).

5.- ¿Para qué es necesario “nacer de nuevo?………………………………………….(Juan 3:3,5)

6.- ¿Qué les prometió Jesús a los suyos?……………………………………………………….(Lucas 12:32)

7.- ¿Qué deben pedir y buscar constantemente los cristianos?……………………… (Mat 6:10,33)

8.-  ¿Qué esperaba José de Arimatea, un cristiano fiel?……………………………….. (Lucas 23:50,51; Mr. 15:43)

9.- ¿Qué cosa les ofreció Jesús a los pobres de este mundo………………………..…(Lucas 6:20).

10.- ¿Según Jesús, el que mira para atrás no es apto, para qué?…………………….(Lucas 9:62).

11.- ¿Según Jesús, qué heredarán nuestros padres en la fe?…………………………..(Lucas 13:28)

12.- ¿Dónde se sentarán todos aquellos que vengan de todas partes para el banquete de Cristo?……………………………………………………………….(Lucas 13:29)

13.- ¿Qué recibirán aquellos que son como niños?……………………………………….(Lucas 18:16)

14.- ¿Dónde difícilmente entrarán los que son ricos?………………………………….. (Lucas 18:24)

15.- Según Jesús, ¿para ganar qué cosa debemos dejarlo todo?………………………Lucas 18:29).

16.- ¿Sobre qué tema les habló Jesús a los suyos después de resucitado?………………………………..(Hechos 1:3)

17.- ¿Qué que dos cosas creyeron los bautizados por Felipe?……………………………………..(Hechos 8:12).

18.- Después de soportar muchas tribulaciones, ¿dónde entraremos?………………… (Hechos 14:22)

19.- ¿De qué persuadía Pablo en una sinagoga de los Judíos?………………………..(Hechos 19:8)

20.- ¿Qué temas solía predicar Pablo?…………………………………………….. (Hechos 20:25; 28:23, 30,31)

21.- ¿Qué cosa no heredarán los injustos?………………………………………………(1 Corintios 6:9)

22.- ¿Qué cosa no podemos heredar en nuestra “carne y sangre?………………………….. (1 Corintios 15:50).

23.- ¿Para qué cosa debemos padecer y ser dignos?……………………………………………….(2 Tesalonicenses 1:5).

24.- ¿Dónde estaremos con Jesús?………………………………………………..(Juan 14:1,2; Mateo 5:5; 2 Sam. 23:3)

25.- ¿De dónde no serán removidos los justos?…………………………………..(Proverbios 10:30)

 

www.apologista.wordpress.com

 

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Monday 12 july 1 12 /07 /Jul 18:45

¿PRÍNCIPES O SIMPLEMENTE VASALLOS DEL REINO DE DIOS?

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Los príncipes: ¿Una clase especial de Cristianos?

 

Los Testigos de Jehová afirman que Dios tiene dos grupos de seguidores, los que son sus Hijos, y por tanto, Sus príncipes; y los vasallos, que no son parte de su familia, y que serán súbditos de su reino, y servidores de los príncipes. Con esto vemos a un Dios que hace acepción de personas, un Dios que no considera iguales a todos los que vienen a él rendidos y humillados para ser perdonados y limpiados de sus delitos y pecados, y que han optado por seguir a Cristo y obedecerle en todo.

 

¿Quiénes son los príncipes de Dios?

 

Isaías 32:1 el profeta pronostica que: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio”. Aquí se ve que un rey regirá con justicia, y éste obviamente es el Mesías Cristo, el cual estará asistido por príncipes” en el juicio. En Apocalipsis 17:14 se habla de estos príncipes que presidirán en juicio como “los ELEGIDOS”. Dice así: “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de REYES; y los que están con él son llamados y ELEGIDOS y fieles”. Así que vemos que los príncipes son, además de “llamados” y “fieles”…¡ELEGIDOS! En 1 Pedro 1:1,2, Pedro dice: “apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, ELEGIDOS según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas”. Así que estos fieles fueron llamados y ELEGIDOS para obedecer y ser rociados con la SANGRE DE JESUCRISTO. ¿Es ésta una clase especial de Cristianos que está sobre otra? ¿Acaso no vemos aquí que todos los que somos de Cristo hemos obedecido el llamado de Dios y hemos sido rociados con la sangre de Jesucristo? ¿O será que algunos cristianos no pueden ser rociados con la sangre de Cristo? ¡No lo creo!

 

Así que si usted, estimado hermano, ha obedecido el llamado del Señor para ser rociado con la sangre del Cordero y vivir en santidad, entonces usted se ha constituido en un príncipe que estará con él, rigiendo o juzgando el mundo en su reino milenario. Usted es un elegido, uno llamado, y rociado con la sangre de Cristo…lo cree?

Llamados a tener autoridad sobre ciudades

 

Dice Jesús en Lucas 19:17: “Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás AUTORIDAD sobre diez ciudades”. ¿Se da cuenta de lo que eso significa, estimado, amigo? ¡Usted puede tener autoridad sobre ciudades si es de Cristo, si obedece, si es fiel y si verdaderamente usted ha sido rociado con la sangre de Cristo. Fíjese en lo que dice el Señor en  Apocalipsis 2:26:“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré AUTORIDAD sobre las naciones”. Esta autoridad implica que usted va a ser una persona con poder, alguien que será de la plena confianza del Señor, alguien que tendrá dominio sobre grandes poblaciones.

 

También Daniel el profeta escribió en Daniel 7:27: "...y que el REINO, y el dominio y la majestad de los REINOS debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo REINO es REINO eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán".

 

Los Súbditos son los que serán regidos con vara de hierro

 

La Biblia dice que los súbditos necesitarán ser regidos con mano dura, con vara de hierro. Dice Apocalipsis 12:5: “Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con VARA de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono”.  Estos súbditos, sin duda, no son los cristianos, los cuales, porque los cristianos son mansos y humildes de corazón. Estos deberían referirse, más bien, a los sobrevivientes no conversos del mundo, los que queden de las naciones después de la gran tribulación y que se someten voluntariamente o a la fuerza al reinado de Cristo. Estos aún no son mansos y humildes, ya que no han recibido el espíritu de adopción, y no muestran los frutos que produce el Espíritu de Dios. Por eso, Cristo y los elegidos (los que han obedecido y lavado sus ropas con la sangre de Cristo) tendrán que regirlos con vara de hierro, y los que no obedezcan, no les caerá las bendiciones celestiales sobre ellos y sobre sus campos. Dice Zacarías 14:17-19: “Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia.Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos”.

 

¿Escogerá usted ser un vasallo y no un príncipe del reino de Cristo? ¡No lo creo!

Por apologista
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Wednesday 30 june 3 30 /06 /Jun 16:43

apologista%2Ff%2F8ea7abe9c5da73d3f63a38ce8c36964eINTERESANTE ENTREVISTA QUE CONCEDÍ A MI AMIGO LAVASORI 

 

Esta es la primera parte de la entrevista que concedo a un correligionario interesado en dialogar conmigo, y que creo será de suma utilidad para demostrar que vuestro servidor no es el Lic. Lavasori, quien es un cristiano dedicado a exponer, con documentos fidedignos, las falacias de la Sociedad Watchtower Bible & Tract de los Testigos de Jehová.

 

POR FAVOR, VAYA AL SIGUIENTE LINK:

 

http://www.youtube.com/watch?v=D3s_V1ZOdLM&feature=player_embedded

 

Por apologista
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Saturday 26 june 6 26 /06 /Jun 20:48

LO CELESTIAL EN LO TERRENAL

 

 

 

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

 

 

Una cosa que llama poderosamente la atención es que la Biblia no nos dice prácticamente nada de nuestra supuesta “vida en el cielo” por la eternidad. Sí, es increíble descubrir que nada se dice de la vida de los salvos en el cielo, a pesar de que este “lugar” es considerado por muchos cristianos como su paradero final después de morir. ¿Pero no extraño de que la Biblia no nos diga nada de lo que harán los justos allá, si en verdad ese es el lugar o el destino final y eterno para ellos? La Biblia dice que Dios trabaja, e igualmente su Hijo, por tanto los cristianos estarán también trabajando en la eternidad, y no tan solo tocando un arpa o una lira dorada. ¿Pero en qué podrían estar trabajando los salvos en el cielo? La Biblia no lo dice. Lo que sí nos dicen las Escrituras es lo que harán los salvos EN LA NUEVA TIERRA.

 

Los salvos en el reino de Dios

 

La Biblia, en cambio, sí nos dice lo suficiente sobre lo qué estarán haciendo los que ganen la vida eterna en el reino de Dios. La palabra de Dios nos da muchísima información de la labor de los salvos en la nueva tierra de justicia. Esto se explica fácilmente porque la tierra, y no el cielo, u otro lugar supra mundano, es la promesa de Dios para los salvos.

 

Veamos los pasajes más importantes que nos indican cuál será la tarea de los salvos en el reino de Dios:

En Lucas 19:11-19 Jesús nos da la siguiente pista:

 

“Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. 14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. 17 El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. 19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades”. 20 

 

Si leemos con cuidado estos versos, podremos ver que los salvos recibirán del Señor el pago correspondiente por haber cumplido con la tarea que él les encomendó, y ese pago no es un eterno descanso en un paraíso celestial, tocando el arpa, y rodeado de bellas doncellas, sino, más bien, el ejercicio de la autoridad sobre las naciones. ¿Qué significa esto?

 

El Reino de Cristo es un gobierno

 

Siendo que el reino de Cristo es un gobierno con un monarca supremo (el Mesías escogido), es lógico concluir que éste tenga un territorio, leyes, y súbditos. Para que el gobierno funcione, el Mesías Jesús deberá contar con asistentes de confianza en su régimen mundial, hombres probos y santos que administrarán en su reino con equidad y justicia. ¿Y quiénes mejores que los miembros de su iglesia que han mostrado probidad en esta vida? Es por eso que la iglesia ha sido llamada para recibir el reino (Lucas 12:32) para que ejerza autoridad sobre las naciones (Apo. 2:27, “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones”). De modo que acá tenemos la función que desempeñará la iglesia en el reino milenario de Cristo.

 

Los santos juzgarán el mundo

 

En 1 Corintios 6:1-3 Pablo dice algo sumamente interesante: “¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? 3 ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?

 

Aquí Pablo amonestaba a los creyentes por su incapacidad para juzgar cosas pequeñas de esta vida, y máxime,  considerando que ellos tenían por delante una tarea aún más difícil e importante que desempeñar y que consistía en el futuro juicio y gobernación del mundo entero.

 

Daniel vislumbró el dominio de Cristo y los santos en el Reino de Dios

 

En Daniel 7 leemos:

 

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.  Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido…y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”.

 

Así que el pueblo de los santos del Altísimo recibe el reino, el dominio, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo. Entonces es fácil ver que los salvos, los santos, tendrán una gran responsabilidad en el reino venidero de Jesucristo. Serán los asistentes y los cogobernantes del reino de Cristo por espacio de mil años.

 

En el milenio descansaremos de nuestras obras para hacer las obras de Dios en el reino de Cristo. Estaremos edificando una nueva sociedad donde realmente exista la justicia y la rectitud. Será una sociedad donde el diablo y sus demonios estarán ausentes, sin que causen las desgracias y maldades que ahora están ocasionando en la tierra y en los hombres.

 

Desgraciadamente son pocos los cristianos que anuncian estas buenas noticias de un mundo de paz y justicia gobernado por Cristo y su iglesia. Los más de ellos predican evangelios trucados o adulterados que nada tienen que ver con el reino de Cristo y el destino final y glorioso de su iglesia en dicho gobierno divino. Los textos que arriba hemos citado son poco o nada citados por los evangélicos y católicos por igual. Simplemente no los creen literales y para la iglesia.

 

Es hora de retomar el anuncio verdadero (el evangelio del reino) de Cristo para dejar de estar esperanzados en una creencia errónea de escapar algún día de este mundo caótico y perverso como almas inmortales en dirección al cielo.

 

www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

www.ladoctrinadedios.blogspot.com

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Saturday 26 june 6 26 /06 /Jun 20:41

TEXTOS BÍBLICOS “GEOCÉNTRICOS”

 

“Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del MUNDO, sino por la justicia de la fe” (Romanos 4:13).

 

Nos llama mucho la atención que las iglesias estén aún predicando que los salvos partirán al cielo para morar con Dios y Su Hijo por toda una eternidad, cuando en realidad hay una infinidad de pasajes bíblicos donde Dios promete a los salvos la herencia de una tierra renovada y restaurada como al inicio de la creación.

 

Ya es hora que corrijamos este error extendido dentro de las iglesias que se han dejado influenciar por las ideas de los gnósticos en cuanto al destino de los elegidos.

 

He aquí los pasajes que nos hablan de nuestro futuro en la tierra:

 

Génesis 12:7: Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta TIERRA. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido.

Génesis 13:15: Porque toda la TIERRA que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

Génesis 15:18: En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta TIERRA, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates

Génesis 17:8: Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la TIERRA en que moras, toda la TIERRA de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

Génesis 28:13: Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la TIERRA en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.

Génesis 35:12: La TIERRA que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la TIERRA.

Génesis 48:4: y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta TIERRA a tu descendencia después de ti por heredad perpetua.

Levítico 20:24: Pero a vosotros os he dicho: Vosotros poseeréis la TIERRA de ellos, y yo os la daré para que la poseáis por heredad, TIERRA que fluye leche y miel. Yo Jehová vuestro Dios, que os he apartado de los pueblos.

Levítico 25:18: Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas, y ponedlos por obra, y habitaréis en la TIERRA seguros;

Salmos 25:13: Gozará él de bienestar,Y su descendencia heredará la TIERRA.  

Salmos 34:16: La ira de Jehová contra los que hacen mal, Para cortar de la TIERRA la memoria de ellos.

Salmos 37:3: Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la TIERRA, y te apacentarás de la verdad.

Salmos 37:9: Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la TIERRA.

Salmos 37:11: Pero los mansos heredarán la TIERRA, Y se recrearán con abundancia de paz.

Salmos 37:22: Porque los benditos de él heredarán la TIERRA; Y los malditos de él serán destruidos.

Salmos 37:29: Los justos heredarán la TIERRA, Y vivirán para siempre sobre ella.

Salmos 37:34: Espera en Jehová, y guarda su camino,  Y él te exaltará para heredar la TIERRA; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.

Salmos 46:10: Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la TIERRA.

Salmos 67:4: Alégrense y gócense las naciones, Porque juzgarás los pueblos con equidad,
Y pastorearás las naciones en la TIERRA. Selah

Salmos 72:8: Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la TIERRA.

Salmos 85:9: Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, Para que habite la gloria en nuestra TIERRA.

Salmos 102:15: Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, Y todos los reyes de la TIERRA tu gloria;

Salmos 104:5: El fundó la TIERRA sobre sus cimientos; No será jamás removida.

Proverbios 2:21: Porque los rectos habitarán la TIERRA, Y los perfectos permanecerán en ella,

Proverbios 2:22: Mas los impíos serán cortados de la TIERRA, Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.

Proverbios 10:30: El justo no será removido jamás;  Pero los impíos no habitarán la TIERRA.

Proverbios 11:31: Ciertamente el justo será recompensado en la TIERRA;  ¡Cuánto más el impío y el pecador!

Isaías 45:18: Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la TIERRA, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.

Isaías 57:13: Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; mas el que en mí confía tendrá la TIERRA por heredad, y poseerá mi santo monte.

Isaías 60:21: Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la TIERRA; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.

Jeremías 7:7: os haré morar en este lugar, en la TIERRA que di a vuestros padres para siempre.

Jeremías 23:5: He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la TIERRA.

Jeremías 30:3: Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la TIERRA que di a sus padres, y la disfrutarán.

Jeremías 33:2: Así ha dicho Jehová, que hizo la TIERRA, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre

Jeremías 33:15: En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la TIERRA.

Ezequiel 36:28: Habitaréis en la TIERRA que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.

Ezequiel 37:22: y los haré una nación en la TIERRA, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos.

Ezequiel 37:25: Habitarán en la TIERRA que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para siempre.

Joel 2:21: TIERRA, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas.

Amós 9:15: Pues los plantaré sobre su TIERRA, y nunca más serán arrancados de su TIERRA que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo.

Habacuc 2:14: Porque la TIERRA será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.

Zacarías 2:12: Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la TIERRA santa, y escogerá aún a Jerusalén.

Zacarías 9:10: Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la TIERRA.

Zacarías 14:9: Y Jehová será rey sobre toda la TIERRA. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.

Zacarías 14:17: Y acontecerá que los de las familias de la TIERRA que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia.

Mateo 5:5: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la TIERRA por heredad.

Efesios 6:3: para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la TIERRA.

2 Pedro 3:13: Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y TIERRA nueva, en los cuales mora la justicia.

Apocalipsis 5:10: y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la TIERRA.

Apocalipsis 21:24: Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la TIERRA traerán su gloria y honor a ella.

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Saturday 26 june 6 26 /06 /Jun 09:38

¡USTED DEBE ENTENDER DE UNA VEZ POR TODAS QUE EL “REINO DE LOS CIELOS” NO ES EL CIELO!

 

 

Millones de ingenuos cristianos creen que irán al cielo cuando Cristo regrese—¿Pero están en la razón?

 

 Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

 

Es increíble que millones de llamados “cristianos” aún estén esperando volar hacia el cielo para morar con Dios y Su Hijo por toda la eternidad, cuando en realidad la Biblia nada nos dice al respecto. la mayoría de los que asisten a las iglesias parecieran que las famosas “Bienaventuranzas” de Jesucristo no tuviesen mucho significado para ellos cuando pasan por alto lo que dijo Jesús a sus discípulos: “Los mansos heredarán la tierra” (Mat. 5:5).

 

 Definitivamente algo anda muy mal con los católicos, evangélicos y protestantes en general, cuando nos damos cuenta de que han dejado de lado la promesa de nuestro Señor Jesús de heredar la tierra si somos mansos.

 

La Tierra y el Reino de los cielos

 

Sí, los mansos heredarán la tierra, dijo Jesús (Mateo 5:5), aunque también dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Verso 3). ¿Se contradice nuestro Señor acá? ¿Es que para los pobres en espíritu es el reino de los cielos, mientras que para los mansos es la tierra? ¿Existen dos esperanzas distintas para dos tipos de cristianos: uno que es pobre en espíritu y otro que es de carácter manso? Imposible! Todos los cristianos deben ser mansos y también pobres en espíritu.

No obstante, los más de los cristianos afirman que esperan heredar el “reino de los cielos” pero no la tierra. Y en la mayoría de las iglesias se enseña que si el cristiano es fiel hasta la muerte, heredará el reino de los cielos, frase que ellos entienden como equivalente al cielo mismo. Así, el reino de los cielos es, para la mayoría de  los cristianos, el cielo mismo donde moran Dios, Cristo y los ángeles.

 

 El desentendimiento del verdadero sentido de la frase “el Reino de Dios”

 

 La tragedia del cristianismo nominal es que hay un desconocimiento total de lo que es el Reino de Dios. Pareciera que los supuestos seguidores de Jesús de los últimos diecisiete siglos no han entendido nada en absoluto la proclama de Jesús, cuando gritaba: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Sí, Jesús predicaba el evangelio del reino de Dios, y esperó que sus oyentes creyeran en su anuncio. ¿Pero es que acaso el reino de Dios era para Jesús el cielo mismo donde mora Su Padre? ¿Estaba Jesús predicando para que nos prepararemos para ir al cielo? ¡No lo creo!, pues él decía que lo que se había acercado era el reino de Dios (o “de los cielos”)…¡no el cielo!

 

 La frase ‘el Reino de los cielos’ es usada por Mateo, pero no por Marcos, Lucas o Juan, quienes usan la locución el reino de Dios”. Esto no significa que son dos frases distintas, sino que significan exactamente lo mismo. Sólo basta con comprar Mateo 8:11 y Lucas 13:29, donde para una misma enseñanza se usan indistintamente “reino de Dios” y “reino de los cielos”.

 

 El problema de la teología del cielo reside en que persiste un desconocimiento total de lo que es el reino de Dios, pero una vez que el problema queda resuelto con una comprensión correcta de esta locución, los cristianos dejan de esperar vivir en el cielo y se enfocan en la tierra.   

 

 Un hecho que es indiscutible es que para los discípulos primitivos de Jesús el reino de Dios era algo que les era bien conocido, puesto que Jesús proclama que se había acercado, y que estaba próximo de ellos. Esto, por sí solo, indica que los Judíos de los tiempos de Jesús sabían lo que era el reino, y además, que lo estaban esperando ardientemente. Por otro lado, Jesús nos les dijo a ellos que algún día partirían de la tierra para entrar a dicho reino, sino que éste vendría a ellos, y que mientras tanto debían buscarlo y pedirlo sin descanso (Mateo 6:10,33).

 

 El Reino de Dios es el reino de Israel

 

Otro hecho que también es claro es que los apóstoles esperaban que el reino de Israel, que es el reino de Dios, se restaurara en Jerusalén como lo fue originalmente. Ellos le preguntaron: “Señor, restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6), y Jesús no les dice algo así, como: “Oigan, quiero que sepan bien que nunca más se restaurará el reino de David, y ustedes no deben hacerse ninguna esperanza en ese sentido”. Más bien él les dice que “no les toca saber los tiempos y las sazones que Dios puso en su sola potestad” (Hechos 1:7).

 

Recordemos, además, que cuando Jesús estaba entrando en Jerusalén, el pueblo pensó que el reino del padre David estaba próximo a restablecerse en Jerusalén en la persona de Jesús, el Cristo de Dios. Dice Marcos 11:8,10, así: Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!”. ¿Pero estaba el pueblo equivocado por tal esperanza? ¡No lo creo ni por un segundo!

 

En Lucas 19:11, Jesús se ve forzado a dar la parábola de las Diez minas, y él lo dice por una razón muy simple, y es que el pueblo, al verlo entrar en Jerusalén (la ciudad del gran rey) ellos pensaron que él empezaría a restaurar todas las cosas, y en especial, el reino de David. Los versos 11 y 12, dicen: “Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver”. Aquí se hace evidente que Jesús no contradice la esperanza Judía por el reino, sino que les dice que dicho reino NO vendrá inmediatamente, pues primero tiene que ir al cielo para recibir la autoridad real, y luego volver. 

 

Habiendo entendido esto, las bienaventuranzas de Jesús prometen al cristiano fiel, al que es manso y pobre en espíritu, la herencia del reino de Dios en la tierra renovada. Por tanto, cualquier otra esperanza que se enseñe y que se aleje de este propósito divino, es falsa y herética. Enseñar que la tierra desaparecerá apenas Cristo regrese, y que los salvos serán trasladados al cielo, es el error más grande del cristianismo helenizado.

 

¡Los impíos serán removidos de la tierra, no los justos!

 

Los fieles, contrario de lo que dicen la mayoría de maestros bíblicos, no serán removidos jamás de este planeta. Y así lo dice la misma Escritura inspirada con estas solemnes palabras “El justo no será REMOVIDO jamás; Pero los impíos no habitarán la tierra” Proverbios 10:30.  ¿Leyó esta Escritura inspirada, estimado amigo? ¡Aquí hay una declaración que desubica a cualquiera que piensa que será removido de la tierra para habitar el cielo!  Este texto nos dice que sólo los impíos serán removidos de la tierra, y esto es grave, pues si los cristianos dicen que serán removidos de este planeta, lo podrán hacer están andando en impiedad. ¡No hay otra forma posible!

 

En Proverbios 2:21 también encontramos otra afirmación inspirada divinamente que nos promete una residencia en la tierra sin que seamos removidos. Dice este pasaje, así: “Porque los rectos habitarán la tierra,  Y los perfectos PERMANECERÁN en ella”. Aquí vemos que los que son rectos y perfectos permanecerá en la tierra. Ahora bien, si usted insiste que la tierra no es para usted, sino algo más grande y fuera de este mundo como el cielo, entonces no lo queda otra cosa que hacerse imperfecto y torcido, andando como cualquier impío. Sólo así usted podrá ser removido de este mundo.

 

Así que si usted me viene con el cuento de que será arrebatado, raptado, y trasladado secretamente de la tierra a otro sitio, lo que me está diciendo es que usted es un impío impenitente, un malvado que no acepta el plan de salvación de Dios y que merece ser sacado de aquí. ¿Es eso lo que usted realmente quiere para usted? ¡Yo, no!

 

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Sunday 30 may 7 30 /05 /May 09:17

¿ENTIENDE USTED LO QUE ES RESTAURAR EL REINO DE DIOS?

 

Hechos 1:6: “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿RESTAURARÁS el reino a Israel en este tiempo?”

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Quiero reflexionar con ustedes acerca de lo crucial y trascendental que es creer y buscar primeramente el reino de Cristo, y lo nefasto que puede resultar para aquellos que lo rechazan o trastocan por completo. Y es que el reino de Cristo redundará en nuestra salvación eterna, o lo que es lo mismo decir, en nuestra vida eterna. Aún hoy, los más de los cristianos siguen relegando el reino de Dios a un segundo plano, como si fuera una enseñanza de poca importancia, o como si fuese una doctrina suplementaria que no corresponde a la salvación, cuando en realidad es diametralmente lo contrario.

El Señor Jesucristo dejó entrever que el reino de Dios es su mensaje vital, la meta o el fin de su iglesia, y la única esperanza real de salvación que debe ser buscada, pedida, y esperada por todo auténtico seguidor suyo. Es, en esencia, la razón de ser de toda nuestra carrera cristiana. Jesús dijo: “Buscad PRIMERAMENTE el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás os será dado por añadidura.” (Mateo 6:33).

En una ocasión un joven rico se le acercó a Jesús para preguntarle qué es lo que debía hacer para ganar la vida eterna—un anhelo que seguramente es el de millones de hombres— y Jesús no tardó en responderle, con estas palabras:  “Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?J Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

Pues bien, nótese las frases subrayadas del los versos de arriba, e inmediatamente usted concluirá que la vida eterna está asociada con el reino de Dios (= reino de los cielos)…¡y significa nuestra salvación! Así que el reino de Dios no es otra cosa que la salvación o la vida eterna que Jesús nos ofrece. De aquí la importancia de insistir en el mensaje del reino y darlo a conocer al mayor número de personas posible.

Ahora bien, los predicadores contemporáneos enseñan que sólo basta con creer en Jesús para ser salvo, sin explicar puntualmente lo que significa “creer en Jesús”. Lastimosamente, la gran mayoría de potenciales conversos declaran haber aceptado a Cristo, pero siguen ignorando por completo que él vino a predicar el reino de Dios como el evangelio salvador. Estos supuestos conversos siguen perdidos porque no llegaron a aceptar el mensaje salvador que Cristo vino a anunciar y que él pidió que fuese creído y abrigado con mucha fe PARA LA SALVACIÓN (Lean Marcos 1:1,14,15; 16:15,16).

Cristo no es el evangelio

Ahora bien, muchos cristianos creen que Cristo es el evangelio (“el evangelio de Cristo” o “el evangelio sobre Cristo”), cuando en realidad Jesús vino, no a anunciarse a sí mismo, sino para proclamar algo que él llamó “el reino de Dios”. Sin duda, ese reino involucra un rey, que es nuestro Señor Jesús. Pero Jesús, por sí solo, NO ES EL EVANGELIO. Recordemos que él enseñó que SU MENSAJE era el evangelio del reino de Dios. San Pablo lo declaró muy bien cuando escribió lo siguiente: “Dios envió MENSAJE a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz  (que trae el reino, Isa. 9:7) por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos” (Hechos 10:36).

Debemos entender que Jesús no nos mandó creer que él es el evangelio salvador,  y menos aún, que él mismo es Dios encarnado. Sin embargo, lo que él sí buscó es que la gente creyera  en SU PALABRA, enseñanza o evangelio. El sentido real de “creer EN Cristo” sería “creer A Cristo (Su Palabra)”, es decir, creer en Su Mensaje o evangelio, que es el reino de Dios. La prueba de lo que decimos está en Marcos 1:15, donde Jesús dijo: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y CREED en el evangelio. A los judíos incrédulos, Jesús les dijo: “Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho”. Juan 10:26. Como vemos, Jesús estaba interesado en que la gente creyera en su mensaje del reino, porque este mensaje del cielo redundaría en la salvación de los potenciales conversos.

Creer en sus Palabras

He aquí una serie de pasajes en donde Jesús dice que debemos creer en su Palabra: 

Marcos 4:20: Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la PALABRA y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

Lucas 11:28: Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la PALABRA de Dios, y la guardan.

Juan 8:51: De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi PALABRA, nunca verá muerte.

Juan 14:23: Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi PALABRA guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

Juan 15:7: Si permanecéis en mí, y mis PALABRAs permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Juan 17:6: He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu PALABRA.

Juan 17:8: porque las PALABRAS que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Sin duda alguna el Reino de Dios (el evangelio de Cristo) es la Palabra de Dios que debemos creer y guardar en nuestros corazones.  Jesús llamó a “la palabra”, “la palabra DEL REINO”. Vean el siguiente texto:

Mateo 13:19: Cuando alguno oye la PALABRA del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Así que cuando le presentamos al potencial creyente “la palabra de Dios”, lo que estamos presentándole es precisamente el evangelio o palabra DEL REINO. Este evangelio del reino es poderoso, pues salva a todos aquellos que lo creen de todo corazón (Romanos 1:16). Pero muchos creen que predicar la Palabra es anunciar cualquier mensaje que nosotros creamos crucial de las Escrituras. Algunos podrán predicar el evangelio del perdón, el evangelio del amor de Dios, el “evangelio social”, el evangelio de la prosperidad”, el evangelio de la segunda venida, el evangelio de la justificación, etc, pero si ellos no se enfocan en el reino de Dios, de nada vale su predicación porque no están predicando el evangelio verdadero y único (Gál. 1:6-9). Estos predicadores simplemente han permutado el verdadero mensaje de Cristo, que es único e inamovible, por otros que parecen más “sonoros” y creíbles, justo al gusto del inquiridor. Aquí lo que se trata es revelarle al potencial creyente lo que él necesita creer para ser salvo y no un mensaje manipulador cualquiera para  invitarlo a hacerse miembro de una iglesia o secta cualquiera para que luego se vuelva un fiel diezmador.

Lamentablemente, millones de “cristianos” han aceptado cualquier cosa como el evangelio salvador sin haberse tomado la molestia de averiguar si lo que han recibido como las Buenas Nuevas de salvación es la verdad o un craso error. Simplemente se confían del predicador y se dejan llevar por su carisma y locuacidad, o por su prestigio y reconocimiento “internacional”, y se olvidan de las Escrituras. Sin embargo, aunque sus “evangelios” se escuchen muy estimulantes y espirituales, éstos no tienen ninguna efectividad sanadora y salvadora a largo plazo.

El evangelio del Reino es un mensaje simple y claro

Cuando Jesús apareció en este mundo hace dos milenios, él NO vino a predicar un evangelio ininteligible u oculto a sus paisanos que los metería en un laberinto de ideas contradictorias. En realidad es todo lo contrario, pues él les habló clara y directamente sobre un tema que ellos ya conocían perfectamente. Por otro lado, no tendría sentido que Jesús pretendiese que sus paisanos creyeran en su mensaje del reino, si por otro lado él les estaba anunciando un mensaje arcano, enigmático o velado.

Como cristianos sabemos que Jesús comenzó su ministerio predicando lo siguiente: “El reino de Dios se ha acercado, arrepentíos y creed en el evangelio (Mateo 4:17). Es decir, Jesús anunciaba algo que sus paisanos esperaban y entendían perfectamente, por lo que él no vio necesario tomarse la molestia ni el tiempo para explicarles eso que él llamaba ‘el reino de Dios’.

De modo que resulta extraño que algo que Jesús no complicó con elucubraciones complejas, sus supuestos seguidores de los últimos 17 siglos lo hayan enrevesado con especulaciones pueriles que no han hecho sino confundir más a los millones de potenciales conversos.

Desafortunadamente, hombres como Orígenes y Agustín de Hipona, por citar dos insignes teólogos, cambiaron radicalmente el sentido del reino, y trastocaron su noción primigenia con especulaciones alegóricas que no tienen un sustento bíblico sólido en absoluto.

¿Pero qué era el Reino de Dios para los paisanos de Jesús?

Esta es una pregunta necesaria e inevitable que todos los estudiantes de la Biblia deben formularse si quieren saber cuál era el concepto original del reino de Dios. Y es que el reino de Dios como mensaje del Señor no era algo nuevo para los judíos, por tanto son ellos los que deben decirnos qué era lo que ellos creían sobre el reino, y eso se consigue leyendo fundamentalmente los Escritos del Antiguo Testamento. Para cualquier Judío devoto, el reino de Dios era el reino que representó en primera instancia el rey David. En 1 Crónicas 28:5 se dice claramente que el reino de David era el reino de Dios. Dice así el verso en cuestión: “Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel”. Nótese que David dice que su trono es el trono del reino de Jehová. Por tanto, el evangelio del reino de Dios es el evangelio del reino de David que será restaurado en la parusía  por un notable heredero del trono. Recordemos que el reino de David quedó suspendido desde el 587 AC, cuando el último rey davídico, Sedequías, fue depuesto de su trono por el rey Nabucodonosor. Desde esa fecha los Judíos no han tenido un rey judío que los gobierne, aunque ellos sabían que llegaría un día en que dicho reino davídico sería restaurado nuevamente por la fuerza de un descendiente real de David, llamado: “El Deseado de todas las Naciones”, “Aquel varón”, “El Príncipe”, “El hombre noble”, etc. Dice Ezequiel 21:25-27, así: “Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré”. Esta es una sentencia divina contra el rey impío Sedequías, pero es también una promesa de restauración futura por medio de un varón designado por Dios que ya tiene el derecho de tomar el trono y el reino por sus justos méritos (Hechos 2:36: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho SEÑOR y Cristo”), es decir, le ha hecho ‘Señor Mesías’, el varón ideal para restaurar Su reino.

Los discípulos sabían perfectamente qué era el reino de Dios

Cuando Jesús estaba ya a punto de partir al cielo, después de haber estado privadamente con sus discípulos por 40 días hablándoles exclusivamente del reino de Dios (Hechos 1:3), éstos le preguntaron si dicho reino buscado y esperado por ellos sería restaurado a Israel en ese momento o tendrían que esperar aún más tiempo (ver Hechos 1:6), y Jesús, que los estaba escuchando atentamente, no se sorprende por lo que oye, ni les reprende por semejante interrogante, porque la pregunta, aunque a muchos no les guste, fue inteligente, oportuna y correcta. Y es que sus discípulos habían entendido perfectamente que el reino davídico tendría que ser restaurado a Israel de todos modos, ¡y cuanto más antes, mejor!

Así que el Reino de Dios es algo que deberá ser restaurado a Israel en algún momento en el futuro. Y cuando se habla de un reino restaurado, lo que se quiere decir es que ese reino existió en un lugar y pueblo definidos, que desapareció por la impiedad del último rey y su pueblo, y que debe volver a aparecer en el futuro exactamente en el mismo lugar y pueblo con un rey legítimo. Así pues, si el reino fue terrenal y político, entonces deberá ser restaurado como un reino terrenal y político, porque cualquier otra forma de presentación no sería igual al original, y por tanto, no podría hablarse de una verdadera restauración del reino original. Si restauro un jarrón resquebrajado de barro y de color negro, y termino presentando un jarrón de cristal amarillo trasparente, ¿podríamos decir que dicho jarrón ha sido restaurado fielmente? Si cualquier cosa restaurada no se parece al original, entonces no se ha hecho una verdadera restauración de esa cosa. Eso es obvio para cualquiera con dos dedos de frente. Pero esto es precisamente lo que muchos teólogos cristianos han hecho  con el reino original. Sencillamente lo han cambiado por otro que no tiene las mismas características que el original. Ahora el reino es presentado en las iglesias como uno que es por naturaleza espiritual y celestial, y no teocrático y terreno como lo fue originalmente. Ahora los más de los cristianos creen que Cristo reina y reinará desde los cielos, o que Jesús gobierna en el corazón de los creyentes. Otros creen que el reino es la iglesia misma que reina en el mundo y ejerce su poder y autoridad sobre los pueblos a través de sus “ungidos”. Pero toda esta gama de creencias no se parecen en nada al reino original.

Un llamado urgente

Es hora de que todos los cristianos tomen conciencia del evangelio salvador que es el reino de Dios y lo acepten de todo corazón como el mensaje salvador que Cristo trajo por orden del Padre. Recuerden lo que Jesús dijo: “Es necesario que también a otras ciudades ANUNCIE EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS, porque PARA ESTO HE SIDO ENVIADO” (Lc. 4:43). Y también debemos predicar y bautizar a las personas sobre la base del reino de Dios ( ver Mateo 24:14; Hechos 8:12).

Es necesario conservar el significado original del reino de Dios tal como los Judíos lo creen aún hoy día. Para ellos, cualquier cosa que se predique como el reino que no se ajusta a sus expectativas mesiánicas, no es el auténtico evangelio. Recordemos que Jesús no vino a cambiar o a trastocar las prístinas promesas hechas a los padres Hebreos por Dios mismo, sino a CONFIRMARLAS (Ver Romanos 15:8). Y confirmar no es cambiar o mutar la promesa original.

En este blog encontrará todos mis escritos sobre el Reino que le podrán ayudar entender mejor el evangelio original no trastocado. Simplemente busque la palabra REINO en la columna de la izquierda…¡y listo!

Gracias por leer…. ¡y estaré a la espera de sus comentarios!

 

Por apologista
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Sunday 30 may 7 30 /05 /May 09:09

UNA REFLEXIÓN SOBRE EL VOCABLO ‘RESTAURAR’

Foto: Casi desde el momento en que muere Franco, empieza la transición en España, con la proclamación de Juan Carlos I de Borbón como rey por deseo de Franco.

El diccionario de la Lengua Española define la palabra restauración, así.

(Del lat. restauratĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de restaurar.

2. f. En un país, restablecimiento del régimen político que existía y que había sido sustituido por otro.

3. f. Reposición en el trono de un rey destronado o del representante de una dinastía derrocada.

4. f. Período histórico que comienza con esta reposición

Nótese que el vocablo “Restauración” significa, entre otras cosas, la reposición en el trono de un rey destronado o del representante de una dinastía derrocada.

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Pues bien, en Hechos 1:6, los discípulos le preguntan a Jesús, lo siguiente: "Señor, ¿RESTAURARÁS el reino a Israel en este tiempo?”. Aquí vemos que los discípulos le preguntaron a Jesús si la restauración del reino a Israel sería inminente o no, y Jesús les responde que sólo el tiempo exacto lo sabe Dios, el Padre (v.7).

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Basándonos en las promesas bíblicas, y en la definición que nos brinda el Diccionario de la Lengua Española de la palabra ‘restauración’, creemos que debe acontecer en Israel la reposición del rey destronado o de un representante legal (p.e. un descendiente real del rey destronado). De modo que si esto mismo no ocurre en el futuro en Israel, se podrá seguir afirmando que aún no ha acontecido la reposición de un representante legal y real en el trono vacante.

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Sabemos que Sedequías fue el último rey Judío que gobernó en Jerusalén, el cual fue depuesto por Nabucodonosor en 586 AC por su impiedad. Desde esa fecha el trono davídico en Israel  ha quedado vacante hasta el presente y sólo será restaurado hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y a él le será entregado el poder por orden del Altísimo. Sólo cuando ocurra ese evento glorioso, la restauración esperada habrá sido plenamente cristalizada o cumplida.

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Así que el Reino de Dios es algo que deberá ser restaurado a Israel en algún momento en el futuro. Y cuando se habla de un reino restaurado, lo que se quiere decir es que ese reino existió en un lugar y pueblo definidos, que desapareció por la impiedad del último rey y su pueblo, y que debe volver a aparecer en el futuro exactamente en el mismo lugar y pueblo con un rey legítimo. Así pues, si el reino fue terrenal y político, entonces deberá ser restaurado como un reino terrenal y político, porque cualquier otra forma de presentación no sería igual al original, y por tanto, no podría hablarse de una verdadera restauración del reino original. Si restauro un jarrón resquebrajado de barro y de color negro, y termino presentando un jarrón de cristal amarillo trasparente, ¿podríamos decir que dicho jarrón ha sido restaurado fielmente? Si cualquier cosa restaurada no se parece al original, entonces no se ha hecho una verdadera restauración de esa cosa. Eso es obvio para cualquiera con dos dedos de frente. Pero esto es precisamente lo que muchos teólogos cristianos han hecho  con el reino original. Sencillamente lo han cambiado por otro que no tiene las mismas características que el original. Ahora el reino es presentado en las iglesias como uno que es por naturaleza espiritual y celestial, y no teocrático y terreno como lo fue originalmente. Ahora los más de los cristianos creen que Cristo reina y reinará desde los cielos, o que Jesús gobierna en el corazón de los creyentes. Otros creen que el reino es la iglesia misma que reina en el mundo y ejerce su poder y autoridad sobre los pueblos a través de sus “ungidos”. Pero toda esta gama de creencias no se parecen en nada al reino original.

 

Por apologista
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Friday 21 may 5 21 /05 /May 18:38

LOS DISTINTOS PUNTOS DE VISTA DEL REINO DE DIOS

Los eruditos de la Biblia están de acuerdo en que “el Reino de Dios fue el mensaje central de Jesús.”  La evidencia bíblica para esto es bastante claro. Por ejemplo, el evangelio de Marcos presenta a Jesús y su misión con estas palabras: “Y después de que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio de Dios, y diciendo:« El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio “(Marcos 1:13-14).

El Resumen de Mateo del “ministerio de Jesús es similar:” Y Jesús andaba en toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo “(Mateo 4:23). (Lucas 4:43).  

Lucas sigue en la misma nota con este comentario: “Pero Él [Jesús] les dijo:” Es preciso que anuncie el reino de Dios a las otras ciudades también, porque fue enviado para este fin “(Lucas 4:43). Estos tres versículos son unánimes: el Reino está en el centro del propósito de Jesús en la tierra.

Lamentablemente, sin embargo, el acuerdo académico termina aquí. Hay poco o ningún acuerdo acerca de lo que el Reino es o cómo debe ser definido. No hay mucha comprensión acerca de su identidad entre las bases en nuestras iglesias.  Algunos creen que el Reino de Dios es lo mismo que el cielo.  Los católicos (y algunos protestantes) tienden a igualarlo con la iglesia institucional (por lo que la frase ” la obra del Reino” significa ” la obra de la iglesia”).  Los Pietistas localizan el Reino de Dios en el corazón y lo conectan con la vida espiritual. Los cristianos liberales asocian el Reino de Dios con la reforma social (como en el evangelio social). Otros todavía creen que el Reino está aún en el futuro y se establecerá por los Judios durante el reinado de 1000 años de Jesús en la tierra.

Obviamente no hay mucho acuerdo o claridad en estos días sobre el concepto bíblico del Reino. Con el fin de arrojar algo de luz sobre este tema, vamos a hacer nuestro mejor esfuerzo para ver cómo la Biblia responde a varias preguntas importantes acerca de la definición, el momento y la naturaleza de este tema crucial.

 ¿Qué es el Reino de Dios?

La palabra hebrea para el reino es malkut y su homólogo griego basileia.  Ambos términos significan fundamentalmente “gobierno” o “reino”. Sólo secundariamente es lo que denotan un reino, esfera, o territorio sobre el cual se ejerce el reinado o un gobierno. Ambos términos tienen un significado dinámico o activo, y se refieren al ejercicio del poder de Dios, el dominio o soberanía. 

Esto es claro en el Antiguo Testamento, sobre todo en la poesía de los Salmos, donde las líneas paralelas aclaran lo que el término “reino” significa. Por ejemplo, el Salmo 22:28 dice: “Porque el reino del Señor, y Él gobierna sobre todo.” Del mismo modo, Salmo 103:19 dice: “El Señor ha establecido su trono (reino) en los cielos, y Su soberanía gobierna sobre todos. “Salmo 145:11 declara:” Ellos hablarán de la gloria de tu reino, y hablarán de tu poder. “Aquí reino está asociado con las ideas del gobierno de Dios, la soberanía y el poder.

El término del Nuevo Testamento significa lo mismo.

Cuando oramos, “venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra, como se hace en los cielos (Mateo 6:10),” estamos pidiendo a Dios para que ejerza su autoridad en el mundo para que sus propósitos se logren. En la parábola de Jesús sobre “Un hombre noble que fue a un país lejano para recibir un reino”, aquellos sobre los cuales él gobernaría, dijeron: “No queremos que éste reine sobre nosotros” (Lucas 19:12, 14). En Colosenses 1:13, Pablo enseña que la redención es un intercambio de gobernantes sobre nuestras vidas. Ahora Dios nos ha liberado a nosotros, los creyentes, “de la autoridad de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo.”

Así, pues, de este breve estudio vemos que la expresión “Reino de Dios” no hace referencia al cielo, o a la iglesia, o al corazón del converso, o a la reforma moral. Más bien se refiere al ejercicio activo y dinámico del gobierno de Dios, autoridad, dominio y poder en el mundo!

Así que cuando Juan el Bautista anunció que el Reino de Dios estaba a la mano, quería decir que el gobierno de Dios estaba a punto de entrar en el mundo a través del Mesías. Cuando Jesús el Cristo predicó y proclamó el Evangelio del Reino de Dios, Él quiso decir que en y por sí mismo, Dios estaba manifestando su poder y autoridad de una manera redentora contra todo el mal en el mundo!

 En resumen, el Reino de Dios es el gobierno de Dios manifestado en Cristo para traer la redención a la tierra. No es de extrañar que el Reino sea el tema central del Nuevo Testamento! 

La gran visión del “reino” 

Esto tiene sentido cuando damos un paso atrás y echamos un vistazo al panorama general. Como hemos visto, Dios estableció su reino en la creación. Él era el rey sobre su mundo y la gente que había hecho. Pero su reino fue atacado y tomado por la autoridad de Satanás y así la humanidad cayó en pecado. Desde entonces, Dios ha estado trabajando para reafirmar su reinado sobre la tierra que le corresponde y llevar de vuelta a su pueblo de los poderes del pecado, de la muerte y de Satanás. En cumplimiento de los pactos de la redención establecidos por Dios en el Antiguo Testamento, el momento decisivo en esta guerra de todas las guerras tuvo lugar cuando el Reino de Dios se acercó a través de la persona y obra de Jesucristo, delatando a los enemigos de Dios. Los que ahora se someten a la autoridad redentora de Cristo por la fe son restaurados y son nuevas criaturas en él. Prevén la realización completa de su obra redentora en Su segunda venida, cuando toda la creación se restablezca en el Reino de Dios y sea hecho nueva.

 ¿Cuándo es el Reino de Dios?

 ¿Ha estado real de Dios y la autoridad ya ha entrado en el mundo? ¿O hay algún sentido en el que es a la vez presente y futuro? La enseñanza del Nuevo Testamento es clara: El Reino es a la vez “ya”, pero “todavía no”. Ha llegado, y sin embargo está por venir. Es a la vez presente y futuro. Vamos a examinar la evidencia bíblica para este punto de vista.

La presencia del Reino de Dios

Varios versículos en el Nuevo Testamento enseñan que el  Nueva gobierno de Dios ha irrumpido en la historia humana para librar a los hombres y mujeres del poder del pecado, de la muerte y de Satanás. Mateo 12:28-29 es un ejemplo de ello:

 ”Pero si yo echo fuera los demonios por el Espíritu de Dios, lea a continuación el reino [:] o gobierno  de Dios ha llegado a ustedes.  ¿O cómo puede alguien entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si no ata primero al hombre fuerte? Y entonces podrá saquear su casa. “

En el contexto de estos versículos, Jesús había sido acusado por los fariseos de echar fuera los demonios por Belcebú, el príncipe de los demonios.  Tonterías, dijo Jesús.Todo reino dividido contra sí mismo no puede sostenerse.

 Por el contrario, el hecho de que Él exorciza los demonios por el poder del Espíritu de Dios era prueba positiva de que el poder y dominio de Dios había venido sobre ellos! En Cristo, Dios estaba actuando con poder real para liberar a los poseídos por los demonios. Esta era una clara señal de la victoria del gobierno de Dios en el mundo sobre Satanás y sus secuaces. De hecho, como el versículo 29 de Mateo 12 señala, esto es lo que se trata el ministerio de Jesús:  “atar  al hombre fuerte” Satanás a través del ejercicio de su poder soberano (ver también 1 Juan 3:8).  Una vez que Satanás es atado, Jesús “se lleva su propiedad” y “saquea su casa”, es decir, hacerse cargo de la gente que legítimamente le pertenece. En resumen, los exorcismos de Jesús demuestran la poderosa presencia del Reino de Dios salvando a la gente desde el poder del mal! Sin embargo, la atadura permanente del diablo y sus demonios se dará cuando Jesús vuelva por segunda vez en  gloria para establecer su reino y reinado en la tierra. Los exorcismos de Jesús fueron como anticipos o simples bocados de algo mayor que acontecería cuando llegara el tiempo para la restauración de todas las cosas.  

 Por lo tanto, en el libro de los Hechos, cuando los apóstoles predican a Jesús, predican su reino, y cuando se anuncia su reino, se predica a Jesús (el rey del reino)! Compruébelo usted mismo:

Pero cuando ellos [la gente de Samaria] creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres por igual.

Y se quedó dos años enteros en su propia residencia alquilada, y recibía a todos los que acudían a él, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo con toda franqueza, sin obstáculos. , Hechos 28: 23, 30, 31

Así llegamos a la conclusión de que el Nuevo Testamento enseña que el Reino de Dios ya ha venido en cierto modo, también afirma que no ha llegado todavía. El Reino de Dios ha venido y vendrá! ¿Cómo puede ser esto? En realidad esto es bastante fácil de corroborar.

El futuro del Reino de Dios.  

Pruebas en el Nuevo Testamento para una futura manifestación del Reino son abrumadoras. Los discursos apocalípticos en los evangelios sinópticos no dejan ninguna duda acerca de una segunda venida de Cristo corporal, y el establecimiento final del reino de Dios en el mundo (ver Mateo. 24-25, Marcos 13, Lucas 21). Considere este pasaje como un ejemplo (Mateo 25:31-34):

“Pero cuando venga el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con El, entonces se sentará en su trono glorioso. Y todas las naciones serán reunidas delante de Él, y Él los separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras, y él pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. ‘”

El evangelio de Juan también contiene referencias a la venida de Cristo (Juan 14:3; 21:22; 1 Juan 2:28;) 3:2, al igual que su libro de Revelación (2:26-28; 3:12; 11: 15; 19:11-16; 21:1-5; 22 7). Apocalipsis 19:11-16 muestra el Rey de Reyes y Señor de Señores que vuelve para traer juicio sobre las naciones, y Apocalipsis 21:1-5 transmite la gloria de nuestra vida futura de forma muy esperanzadora.

Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y ya no hay ningún mar. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del trono, diciendo: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos, y Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá más que cualquier muerte, no dejará de ser llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”. Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas nuevas. ” Y Él dijo: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.”

Por supuesto, las epístolas de Pablo y Pedro están llenas de referencias a la venida de Cristo y futura manifestación del Reino de Dios (Rom. 8:18-25; 13:11-12; 1 Cor. 15, 16:22, 2 Cor . 5:1-10; Ef. 1:9-10; Fil. 3:20-21; 1 Tes. 4:13-18; 5:1-11; 2 Tes. 2:1-12; Tito 2: 13-14; Heb. 11:13-16; 12: 13:14; 05:08 James; 1 Ped. 2 Ped. 3:8-13). El último texto citado, resume la esperanza cristiana sobre el regreso de Cristo y el futuro de la tierra.

Pero el día del Señor vendrá como un ladrón, en la cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y sus obras serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¿qué clase de persona que debería ser en santa y piadosa, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, por lo cual los cielos serán destruidos por incineración, y los elementos se fundirán! Sin embargo, según sus promesas, buscamos nuevos cielos y una tierra nueva, en la que mora la justicia.

Por apologista
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Friday 21 may 5 21 /05 /May 18:27

CRISTO VENDRÁ PRONTO A ESTABLECER SU GOBIERNO O REINO EN LA NUEVA TIERRA

Existe una creencia generalizada entre el pueblo cristiano que el Reino de los Cielos está presente en cada uno de los cristianos alrededor del mundo, o sea, cuantas más personas se conviertan al “Cristianismo Evangélico ” es un indicativo de que el “Reino” continúa extendiéndose en la tierra, robándole terreno a Satanás y su dominio. Otros opinan que el “Reino de Dios” es la autoridad que Dios tiene en cada uno de los Creyentes, de manera que si alguien se somete a la voluntad de Dios [mejor dicho, a la autoridad del Pastor] indica que esa persona es parte del Reino; sin embargo, la escritura explica que el Reino de Dios es el “Gobierno que Dios establecerá en la tierra” y Jesucristo mismo es quien regirá a todas las naciones con vara de Hierro, es decir con mucha disciplina.

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De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, La palabra Reino, significa: “Territorio o Provincia con sus habitantes sujetos a un Rey”. Es interesante hacer notar que el mismo diccionario menciona que el Reino de Dios es: “Nuevo estado de cosas en que rige la salvación y la voluntad de Dios. Fue anunciado por los profetas de Israel, predicado e instaurado por Jesucristo. Su realización, incompleta y temporal en la iglesia militante, se consuma y perpetúa en la iglesia triunfante”. Esta definición es completamente acertada, puesto que Jesús vino, murió y resucitó para coronarse Rey del Reino de los cielos y terminará de instaurarse cuando la Iglesia triunfante culmine su carrera de la misma manera que Jesús lo hizo.

Este Gobierno necesita un Rey que lo dirija y Jesús nació precisamente para ser el Rey de Reyes. Este nacimiento no fue un suceso desapercibido, sino que muchas personas [inclusive] inconversas supieron que había nacido el Rey y Salvador de Israel. Herodes el gobernador supo sobre este evento porque los magos que vinieron del oriente para adorarlo se lo hicieron saber “diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle” Mateo 2:2

Ellos creían que el Rey había nacido en la casa real, pero El Rey nació en un pesebre, y creció en medio de la pobreza Lucas 6:20. Estos magos llegaron a rendirle honores al Rey que había nacido, tal como en la actualidad se le rinden honores a un presidente de alguna nación. Sin embargo, Jesús murió en una cruz sin actuar como un Rey, aunque en aparente burla los soldados romanos colocaron un roturo sobre la cruz que indicaba que efectivamente lo era“ 36 Y sentados le guardaban allí. 37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDIOS. 38 Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda” Mateo 27:36-38

Jesús comenzó su ministerio anunciando que el Reino de los cielos estaba cercano “Decía: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca.” Mateo 3:2 NVI ¡dijo esto porque su Reino aun no había llegado! Es evidente distinguir que Jesús no actuó como Rey sino como súbdito, sirviendo en lugar de ser servido; pero cuando Jesús triunfó en la cruz del Calvario, fue exaltado a grado sumo, siendo coronado Rey de Reyes y Señor de Señores. Cuando Jesús dijo que el Reino de Dios estaba cerca era porque faltaba un tiempo para que este se estableciera.

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Podemos comparar el Reino de los cielos con la forma en la que elige a un presidente de alguna nación del mundo; aunque el presidente haya sido elegido, no entra en funciones el mismo día de su elección, sino que tiene que pasar un período de tiempo mientras el Presidente saliente pone al tanto al nuevo de la parte administrativa. De la misma manera, Jesús fue exaltado por el Padre como Rey de su Reino Mateo 28:18-20. Sin embargo, su realización en la tierra aún no ha sido cumplida. Jesús se establecerá como Rey de la Tierra de la misma forma que hoy en día ejercen los presidentes de las Naciones. Él no tomará el poder a través de elecciones democráticas sino que por medio de la fuerza.

No habrá ejército humano que pueda impedirlo “14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. 16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” Apocalipsis 19: 14-16.

El libro de Isaías dice Jesús se establecerá sobre el trono de David “Se extenderán su soberanía y su paz, y no tendrán fin. Gobernará sobre el trono de David y sobre su reino, para establecerlo y sostenerlo con justicia y rectitud desde ahora y para siempre.” Isaías 9:7 NVI. El Reino de Dios se fundará en la tierra desde el momento que Jesús regrese como Rey de Reyes en su segunda venida, de modo que el “Reino” no es un imaginario gobierno celestial que rige los asuntos de la humanidad por medio del corazón de los hombres, sino que será algo tan real y palpable como cualquier gobierno humano.

Se Sentará sobre el Trono de David 

La profecía de Isaías fue confirmada por el ángel que anunció a María el nacimiento del Mesías diciéndole: “30 Entonces el ángel le dijo: Maria, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. 31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. 32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre.” Lucas 1:30-32

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¿Qué importancia tiene que Dios establezca su Reino alrededor de la figura de David? Definitivamente tiene gran trascendencia porque el trono de David fue fundado en Justicia, rectitud y bondad; virtudes que identificaron a David. Si examinamos las características de David nos daremos cuenta que representan en buena medida al modelo de Jesús, la diferencia radica en que Jesús no ejerció como Rey y David lo hizo por cuarenta años. El Señor buscó a un rey conforme a su Corazón, un hombre que pensara y que actuara en base al anhelo de su corazón. Un corazón misericordioso, bondadoso y justo “Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.” 1 Samuel 13:14 esto, nos puede dar una idea de la calidad de virtudes que Dios establecerá en su Reino.

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David era un hombre valiente que confiaba plenamente en Dios y no en sus propias fuerzas “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”. 1 Samuel 17:45 aunque David poseía una fuerza sobrenatural, derrotó a un gigante que era más fuerte, y con mucha más experiencia en asuntos de guerra que él. Este gigante habría amedrentado a los hombres más valientes de Israel; sin embargo, David era capaz de matar a un oso o un león con sus propias manos, lo que supone una fuerza superior a la de cualquier hombre común “33 Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. 34 David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, 35 salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba” 1 Samuel 17: 33-35. ¿Quién dijo que David era un jovencito bien parecido y debilucho? Contrario a la opinión popular David si era un hombre muy fuerte, posiblemente con fuerza sobrenatural, pero que no confiaba en sus propias fuerzas sino que depositaba toda su confianza en Jehová, su protector y su salvador “Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel”. 1 Samuel 17:46.

David era un hombre que caminaba en integridad “1 Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; He confiado asimismo en Jehová sin titubear. 2 Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. 3 Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y ando en tu verdad.” Salmo 26:1-3 ¿Seria usted capaz de dirigir a Dios una oración como esta?

David fue un hombre de labios puros que no mentía, ni engañaba a nadie, salvo el asunto sobre Urías el Heteo David, él fue un hombre recto delante de los ojos de Dios “1 Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios sin engaño. 2 De tu presencia proceda mi vindicación; Vean tus ojos la rectitud. 3 Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; He resuelto que mi boca no haga transgresión” Salmo 17:1-3 ¿Acaso existen cristianos como David hoy en día? ¿O existe algún Político o Gobernante con esas características?

Las virtudes que caracterizaron el gobierno de David serán instauradas en el Reino de Dios en la tierra. Jesús gobernará con justicia y equidad a todos los hombres por siempre, pero de igual forma juzgará a los impíos y a los pecadores “3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; 4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. 5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.” Isaías 11:3-5

Estructura del Reino de Dios

El reino de Dios tiene características similares a las de un reino o gobierno humano en el sentido de poseer una organización que sirve para administrar a la nación en la cual el rey es la autoridad máxima. Después del Rey o Presidente de la República, hay gobernadores de provincias o de estados; existen también alcaldes en los pueblos y embajadores que son enviados a diferentes países para representar al Rey o gobierno. Lo mismo hay servidores del gobierno que tratan los asuntos de la administración del estado y por último el pueblo en general. Ahora bien, en el Reino de Dios existen lugares de privilegio que Dios entregará a los vencedores. Jesús dijo a sus discípulos que ellos gobernarán sobre cada una de las doce tribus de Israel “Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” Mateo 19:28

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Esa promesa no es sólo para los discípulos, sino para todos los vencedores que guarden las leyes de Dios “26 Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, 27 y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre” Apocalipsis 2:26-27 No podemos asegurar cómo ni quienes conformaran el Reino de Dios porque únicamente al Padre le corresponde hacerlo. Algunos discípulos como Juan y Jacobo querían sentarse junto a Jesús; pero él les dijo que los lugares de autoridad son sólo para aquellos a quienes les está destinado “ 35 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. 36 El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? 37 Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 38 Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? 39 Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; 40 pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado” Marcos 10: 35-39

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Hoy en día existe muy poca expectativa en cuanto al establecimiento del Reino de Dios en la tierra, es más, la gran mayoría de los cristianos piensa que su carrera culminará cuando mueran o cuando llegue el “Rapto”. Sin embargo, para los discípulos era diferente, pues su esperanza y su fe estaban fundadas en la promesa de Jesús que regresaría para darles galardones. Ellos pensaban que Jesús volvería en su tiempo, por esa razón animaban a los demás a no desmayar y seguir adelante; “7 Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. 8 Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca” Santiago 5: 7-8 Cada uno de ellos que deseaba estar junto a Jesús en su retorno, entendían que participar del Reino de Dios era mucho más valioso que cualquier posesión terrenal, por esa razón estaban dispuestos a renunciar a todo para seguir a Jesús. Pedro siendo el más intrépido de los discípulos le preguntó a Jesús qué obtendrían después de haber dejado sus propiedades y seguirlo “Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?” Mateo 19:27 ¿De qué sirve dejar todo si no recibe nada a cambio?

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Todas nuestras buenas obras serán recompensadas y especialmente si esas obras son hechas a su mismos siervos “ 40 El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41 El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. 42 Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.” Mateo 10:40-42

 ¿Cuándo será establecido el Reino?

En nuestro mundo y en pleno siglo 21 vemos tristemente que aún no se hace la voluntad de Dios en la tierra ¿Por qué decimos esto? Porque definitivamente no es la voluntad de Dios que se aprueben leyes que permitan el casamiento de homosexuales por ejemplo; tampoco es la voluntad de Dios que Países ricos boten toneladas de alimentos al mar para mantener los precios en el mercado mientras millones de personas no tienen nada que comer. Tampoco es la voluntad de Dios que países poderosos invadan a otros para apropiarse de sus recursos naturales, mucho menos que aumente la depravación sexual y la pornografía infantil; todas estas cosas van en contra de la voluntad de Dios. ¿Entonces cuándo se hará la voluntad de Dios en la tierra?… ¿Es acaso cuando todos los hombres se hayan convertido al cristianismo? O ¿cuando todos los políticos sean cristianos?…De ninguna manera!… la voluntad de Dios se hará hasta que Jesucristo venga de nuevo y establezca su Reino sobre la tierra, la escritura dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Mateo 6:10

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La voluntad de Dios se hace en los cielos donde se encuentra su Reino hoy en día, igualmente se hará sobre todas las naciones de la tierra cuando Jesucristo regrese a establecer su gobierno divino. ¿Cuándo sucederá?¿Quiénes son esos enemigos?… ¿Dónde se encuentran?… El profeta Isaías nos da un panorama de quiénes y dónde se encuentran

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“ 21 ¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas. 22 Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua. 23 Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda. 24 Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios; 25 y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza. 26 Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel. 27 Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia. 28 Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos.” Isaías 1:21-28

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Los enemigos de Dios son aquellos que aun siendo miembros de alguna denominación no ayudan al necesitado, no dan agua al sediento, no ayudan a las viudas y los huérfanos, que se apartan de la verdad y van en pos de mentiras y “modas” doctrinales que conducen a los creyentes por caminos de codicia. Pablo nos advierte que muchos se constituyen en enemigos de la cruz de Cristo cuando rechazan padecer por su causa “ 17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. 18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal” Filipenses 3:17-19 Jesús se encuentra esperando que Dios ponga a esos enemigos por estrado de sus pies “pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies” Hebreos 10:12-13

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Dios Padre humillará a todos los soberbios y los pondrá frente a Jesús para que con toda autoridad tanto hombres y ángeles sean juzgados ante su presencia. No sabemos cuándo vendrá Jesús, por lo tanto no podemos saber en qué fecha se establecerá el Reino de Dios en la tierra, lo que sí sabemos es que desde el momento que Jesús regrese a la tierra, todas las naciones de la tierra estarán bajo su dominio “ 4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; 5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, 6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.” Apocalipsis 1: 4-6

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 Anunciando el Reino de Dios

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Cuando el Señor Jesucristo estuvo en la tierra enseñó a sus discípulos a pedir al Padre para que su Reino se estableciera en la tierra Mateo 6:10. Y los envió que anunciaran que el reino de Dios se había acercado a los hombres “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado” Mateo 10:7 este era el mensaje central de la predicación de Jesús y no otro evangelio. Es necesario que el evangelio del reino sea predicado para testimonio a las naciones antes que venga el fin y él establezca su soberanía sobre los hombres. Jesús fue enviado precisamente a anunciar el reino de los cielos Lucas 14:43; lo mismo hicieron sus discípulos “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres” Hechos 8:12

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Los creyentes del primer siglo estaban convencidos y persuadidos de que el Reino de Dios vendría a la tierra, incluso, la mayoría murió con esa esperanza. Ellos anunciaban con toda seguridad que el »Reino de Dios se establecería en la tierra« en un futuro muy cercano “Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios” Hechos 19:8; cristianos como Pablo predicaron toda su vida acerca del Reino de Dios “ 30 Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, 31 predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” Hechos 28:30-31; nosotros debemos proclamar el reino de los cielos y el nombre de Jesucristo, así como sus discípulos lo hicieron. Ahora bien, Jesucristo le dijo a los apóstoles que fueran por todo el mundo haciendo discípulos y que los Bautizaran en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; y que enseñaran a otros a obedecer las cosas que él les enseñó. Y los que fueron bautizados lo hicieron creyendo en Jesús y en su anuncio del reino (Hechos 8:12).

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La pregunta es: ¿le estamos enseñando a la gente, a esperar el nuevo gobierno de Dios en la tierra? ¿Le decimos al nuevo creyente que Cristo viene físicamente de nuevo a juzgar a vivos y a muertos, inclusive al Cristiano Evangélico? ¿Le enseñamos a no poner la mirada en las cosas materiales porque todas las obras en la tierra serán quemadas? ¿Le enseñamos al nuevo creyente que debemos cumplir con los mandamientos de Cristo para alcanzar la salvación?

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Si no estamos haciendo esto, es tiempo que comencemos hacerlo, porque Jesús viene pronto y es preciso que retomemos sus doctrinas [o enseñanzas] en lugar de aquellas que cada línea religiosa o denominacional defiende; porque según ellos “están escritas en la Biblia”, aunque la escritura no las respalde. Es triste ver que las verdaderas enseñanzas de Cristo se han perdido con el tiempo y han sido suplantadas por una mezcla de paganismo y cristianismo que en la actualidad son enseñadas institucionalmente en las congregaciones. Debemos recalcar que el Reino de Dios es un gobierno real y que por lo tanto actuará en forma directa en los asuntos de los hombres desde el instante que sea establecido. No se trata de una fantasía, ni un cuento de personas ignorantes. Se trata de anunciar al mundo que Cristo viene pronto y que él hará su voluntad en la tierra; de modo que es imprescindible que aprendamos a conocer su voluntad y actuar en función de ella.

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